No pude pegar ojo en toda la noche; es más, estaba inquieta desde que supe que iba a hacerlo. Sentía un miedo horrible. Miedo al fracaso. Al ridículo. Me despertaba recordando una y otra vez las palabras exactas que tendría que decir llegado el momento. Repasaba mentalmente mis notas. Subrayaba las ideas importantes. No quería que se me pasara nada.
Me levanté horas antes de lo habitual. Ya había pensado qué vestir para la ocasión. Nada complicado. Desenfadado pero sin dejar de ser elegante. Justo para la ocasión.
Llegué puntualmente. Las últimas ojeadas a los apuntes. Una tila doble. Los nervios comenzaban a aflorar. Un trocito de bizcocho. Cierro la pantalla del portatil.
Las pruebas numeradas. Que no se olvide nada. Salgo. Voy paseando hacia el Juzgado. Recuerda: "eres mejor que cualquiera de los que hay en la Sala, puede que tengan más experiencia, pero sólo eso; eres mejor. No te olvides. La cabeza fría y piensa en lo que dice la otra parte. No te centres en lo que tú quieres decir". (Gracias)
Se retrasan. Miro el reloj mil veces. Me llega un mensaje de ánimos. Llegan. Entramos. Hay que esperar. Quedan cinco por delante. Preparamos el interrogatorio.
Los nervios van y vienen cada vez que entra y sale un nuevo grupo a la Sala.
Nos llaman. Letrada. Me pongo la toga. Creo que me tiembla el pulso mientras saco mis papeles y me dispongo a empezar. Me siento cómodamente. Respiro profundo. Bebo un pequeño sorbo de agua. Le digo mi nombre a la jueza. Ya no hay marcha atrás. Sola ante el peligro. Respiro nuevamente. Me tranquilizo. Puedo hacerlo.
Miro a la Sala. Me encuentro más relajada. Habla el demandante. Mi turno. Me sereno. Adopto una actitud seria y en un tono más calmado de lo esperado noto cómo las palabras van fluyendo poco a poco. Me opongo. Pruebas. Las impugnan. Trato de rescatar algunas en el interrogatorio. Me siento un poco perdida. Vuelvo a beber agua. Conclusiones. Me noto cómo me tiembla la voz. Me relajo y vuelvo a hablar pausadamente. Se terminó.
Firmamos. Salimos contentos. Comentamos el resultado.
Vuelvo al despacho. Todos se interesan por cómo ha salido. Me siento contenta. Estaban preocupados. Mejor de lo previsto, pero aún hay que esperar al fallo. Esperemos que haya suerte.
Una llamada inesperada: "felicidades". Me sorprende.
Una gran sonrisa en mi cara por haber superado la prueba. Mi primer juicio. Aún no me lo creo.
Me gusta. Me siento bien. Me siento útil. Me siento pequeña y a la par grande. Me siento yo. Me siento fuerte y débil. Me siento orgullosa. Me siento crecer. Me siento aprender. Me siento querer más y más. Me siento con mucho camino por recorrer.
Un pequeño gran paso que me ha costado dar casi tres años y que hace unos meses ni siquiera me planteaba dar. Nunca se sabe. Termino la carrera diciendo firmemente que jamás me dedicaría a la abogacía y mira por dónde...¡me encanta!
Me encanta esa sensación de nervios, las palabras haciendo cola en mi garganta deseosas de salir, las caras de las personas, los gestos, las voces, el juez, las formalidades, el ritualismo del proceso, la espera, el estudio, la alegría de saber que las cosas han salido bien, el desafío, las ganas de luchar hasta el final, la adrenalina, la confianza que ponen en ti otras personas, la justicia y la injusticia, las sorpresas, etc.
miércoles, 28 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
Wear it!
Un día te despiertas y notas que algo ha cambiado. Echas una mirada atrás en tu vida y te das cuenta del camino que has recorrido. Han pasado ya casi dos años. Dos años. Que se dice pronto. Y te das cuenta de todo el tiempo que te ha llevado coger fuerzas para levantarte de la cama con ganas de vivir plenamente. Mirando hacia adelante.
Por primera vez en ese tiempo tus pensamientos no te llevan al pasado. Has podido dar un paso. Un pequeño paso. Como el que diste cuando dejaste de dormir con sabor a mar. Como el que diste cuando ya no tuviste miedo de salir a la calle. Como cuando conseguiste dejar de pensarlo. Como cuando dejaste de preguntarte qué habías hecho mal para perderlo.
Han pasado casi dos años. No ha sido un camino fácil. Todo lo contrario. Es lo más difícil que he hecho en mi vida. Y aún sigo teniendo mil y una preguntas sin responder. Y aún hoy todavía me despiertan sobresaltada en la noche las pesadillas que tanto me hicieron gritar.
Pero es un paso.
Poco a poco. Pero lo conseguiré.
Alguien me dijo hace tiempo que no perdiera el tiempo en una persona que no estaba interesada por mi; a la que no le importaba. Y yo no quise creerlo. Quise pensar que tarde o temprano ese amor que nos había unido sería más fuerte que ninguna cosa. Que aquellas promesas de amor incondicional e infinito se harían realidad y volvería a mi; llegaría a mi como aquel día, el día más triste de mi vida...y lo convertiría todo de nuevo...en un mundo maravilloso. Soñé y soñé con su regreso. Con una palabra suya. Con un gesto suyo. Con una muestra diminuta de lo que sentimos (o sentí yo tan sinceramente, como nunca antes lo hice y como nunca nadie lo hará por él).
Y no llegó. Nada llegó. Si acaso el silencio, la indiferencia, el vacio absoluto de un mundo que tan solo vivía nítido en mis sueños y mis recuerdos. Infinito. Creciente. Avivado por las inmensas ansias de recuperarlo. De volver a sentirlo mio. De volver a tocarlo y tenerlo entre mis manos. Su pelo, su piel, sus suspiros, su respiración en la noche, su cuerpo desnudo (y el mio), sus besos, sus palabras bonitas, su olor, sus abrazos,...suyo. Todo él. Completamente suyo. Inalcanzable.
Y la vida continúa.
Llegaste cuando había pasado una mala racha, la peor de toda mi vida. Y viniste ese preciso día, cuando el mundo se me hundía entre los pies, para sacarme la sonrisa más grande que nadie jamás consiguió; y así ha seguido siendo hasta ahora (aunque en recuerdos ya borrosos).
Y ahora, como entonces, he de continuar mi vida.
Buscar nuevos motivos para seguir sonriendo. Cada vez más. Más intensamente. Más secretamente. Más realmente.
Por primera vez en ese tiempo tus pensamientos no te llevan al pasado. Has podido dar un paso. Un pequeño paso. Como el que diste cuando dejaste de dormir con sabor a mar. Como el que diste cuando ya no tuviste miedo de salir a la calle. Como cuando conseguiste dejar de pensarlo. Como cuando dejaste de preguntarte qué habías hecho mal para perderlo.
Han pasado casi dos años. No ha sido un camino fácil. Todo lo contrario. Es lo más difícil que he hecho en mi vida. Y aún sigo teniendo mil y una preguntas sin responder. Y aún hoy todavía me despiertan sobresaltada en la noche las pesadillas que tanto me hicieron gritar.
Pero es un paso.
Poco a poco. Pero lo conseguiré.
Alguien me dijo hace tiempo que no perdiera el tiempo en una persona que no estaba interesada por mi; a la que no le importaba. Y yo no quise creerlo. Quise pensar que tarde o temprano ese amor que nos había unido sería más fuerte que ninguna cosa. Que aquellas promesas de amor incondicional e infinito se harían realidad y volvería a mi; llegaría a mi como aquel día, el día más triste de mi vida...y lo convertiría todo de nuevo...en un mundo maravilloso. Soñé y soñé con su regreso. Con una palabra suya. Con un gesto suyo. Con una muestra diminuta de lo que sentimos (o sentí yo tan sinceramente, como nunca antes lo hice y como nunca nadie lo hará por él).
Y no llegó. Nada llegó. Si acaso el silencio, la indiferencia, el vacio absoluto de un mundo que tan solo vivía nítido en mis sueños y mis recuerdos. Infinito. Creciente. Avivado por las inmensas ansias de recuperarlo. De volver a sentirlo mio. De volver a tocarlo y tenerlo entre mis manos. Su pelo, su piel, sus suspiros, su respiración en la noche, su cuerpo desnudo (y el mio), sus besos, sus palabras bonitas, su olor, sus abrazos,...suyo. Todo él. Completamente suyo. Inalcanzable.
Y la vida continúa.
Llegaste cuando había pasado una mala racha, la peor de toda mi vida. Y viniste ese preciso día, cuando el mundo se me hundía entre los pies, para sacarme la sonrisa más grande que nadie jamás consiguió; y así ha seguido siendo hasta ahora (aunque en recuerdos ya borrosos).
Y ahora, como entonces, he de continuar mi vida.
Buscar nuevos motivos para seguir sonriendo. Cada vez más. Más intensamente. Más secretamente. Más realmente.
"Future is so brigth that i´ll need to wear sunglasses"
viernes, 9 de abril de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
waiting for this
I know that you are not perfect and nor can I claim to be either, but please believe me, when I say that I want to be by your side, to hold your hand, to treasure you in the morning and in the noon-tide, to be next to you, to be held close to your heart now and for the rest of my living years, to comfort you, dry your tears and calm your most frightening fears, to fight your battles and show no shame to scream my love for you out loud all over the land.
martes, 2 de febrero de 2010
Puzzle
No es la manera en la que sufrí. No lo es. Mi miedo no nace en el sufrimiento. Mi miedo nace en la felicidad. Aquella que nunca creí pudiera llegar a alcanzar. Mi miedo nace del recuerdo de lo que una vez fui. De sumar uno más uno y comprobar cómo las sinergias de las que tanto me hablaron en las clases de finanzas no sólo existen en operaciones corporativas, sino que se escapan de bloomberg y reuters para llegar a cada uno de nosotros. Así es, no tengo miedo de volver a pasar un tiempo en el infierno. No lo tengo. Porque si alguien me asegurara que puedo volver a estar en el cielo, aunque sea por un sólo minuto; lo aceptaría sin dudarlo.
Yo tengo miedo de no volver a sentir algo parecido. De seguir despertándome cada mañana con una pieza perdida; como un puzzle sin final.
Puede ser hermoso: el paisaje, los árboles, las flores...el color de cielo...has pasado horas y horas intentando colocar cada una de las fichas de tu caja de miles; haciendo el marco, llenando primero una esquina y luego la otra; haciendo montoncitos de colores; luego irías acabando tus fichas; haciendo un trabajo perfecto...casi perfecto...pues cuando acabaras faltaría una. Única. Pero imprescindible.
Y entonces, te volverías loca. Empezarías a levantar la caja, a moverla de un lado a otro como si por arte de magia fuera a aparecer. Pero no lo hace. Te agachas y te metes debajo de la mesa. Revisas por sitios por ni siquiera estuviste. Pero no está. No aparece. Y tu obra maestra está sin terminar. Completo incompleto como dice la canción.
Y piensas "ya aparecerá". Y miras ese hueco vacío. Y añoras esas curvas. Sueñas con que vuelva a estar entre tus manos. Intentas encajar otras, pero no vale; sobra o falta. Deseas...sentirte...completa.
Una entre un millón.
Una que llena cada una de las partes vacías de tu cuerpo, de tu vida, de tus sentimientos, de...ti misma.
Yo tengo miedo de no volver a sentir algo parecido. De seguir despertándome cada mañana con una pieza perdida; como un puzzle sin final.
Puede ser hermoso: el paisaje, los árboles, las flores...el color de cielo...has pasado horas y horas intentando colocar cada una de las fichas de tu caja de miles; haciendo el marco, llenando primero una esquina y luego la otra; haciendo montoncitos de colores; luego irías acabando tus fichas; haciendo un trabajo perfecto...casi perfecto...pues cuando acabaras faltaría una. Única. Pero imprescindible.
Y entonces, te volverías loca. Empezarías a levantar la caja, a moverla de un lado a otro como si por arte de magia fuera a aparecer. Pero no lo hace. Te agachas y te metes debajo de la mesa. Revisas por sitios por ni siquiera estuviste. Pero no está. No aparece. Y tu obra maestra está sin terminar. Completo incompleto como dice la canción.
Y piensas "ya aparecerá". Y miras ese hueco vacío. Y añoras esas curvas. Sueñas con que vuelva a estar entre tus manos. Intentas encajar otras, pero no vale; sobra o falta. Deseas...sentirte...completa.
Una entre un millón.
Una que llena cada una de las partes vacías de tu cuerpo, de tu vida, de tus sentimientos, de...ti misma.
"we fit together, like puzzle pieces. "
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Año nuevo, vida nueva
Es el final. O el principio. Todo depende desde dónde se mire.
Yo me cansé de mirar al pasado, de vivir de recuerdos, de correr entre sombras, de olores vacíos, de historias borrosas. Digamos que me cansé de sufrir.
Sufrí. Sufrí tanto. Cada segundo de cada uno de todos los días pasados a los que mi memoria reciente alcanza.
Me aferré a tu cuerpo, a tus labios, a tus sonrisas, a tu mirada, a tus palabras... Pensé que volverías. Me lo imaginé mil millones de veces; esperanzada. Pero hace poco me di cuenta de que ni siquiera fuiste mio. No lo fuiste nunca. Y es triste, sí; pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Fui feliz, ¿sabes? por primera y única vez me sentí completamente feliz; llena; desbordante de alegría; viviendo mis sueños; haciendo planes; dibujando un futuro maravilloso en el que tú y yo no dejábamos de abrazarnos. Fue maravilloso.
Durante todo este tiempo no he dejado que nadie se acercara. He dejado intacto ese mundo; he cerrado los ojos y el corazón; he negado el amor de otras personas; he apartado de mi lado todo atisbo de alegría; he intentado lamer mis heridas, de curarlas yo sola; he querido encontrarte de nuevo y he soñado contigo; he esperado tu regreso...en vano.
Daba mi vida sólo por un día más a tu lado. Fui ciega. Fui sorda. No quise ver la fuerza de los (tus) actos. No quise darme cuenta de que realmente era un juego; uno más; pero no para mi,yo no era una niña. Has sido lo mejor que me ha dado esta vida. Y no me arrepiento. No sería justo hacerlo.
No lo hago. Nunca lo haré. Y tengo motivos para odiarte. Y tengo motivos para expulsarte de mis recuerdos. Para encerrarte en lo más profundo de mi. Pero no lo haré. No lo haré por lo que fuimos. No lo haré porque tuve los sentimientos más puros que jamás pude creer. No lo haré porque durante ese año y medio fui real. Porque me sentí afortunada. Porque no hubo nadie en la tierra más dichosa que yo. Porque no se puede amar a nadie más de lo que yo lo hice contigo.
Pero ya es hora de volver a ser; es hora de nacer; de crecer; de vivir; de compartir; de gritar; de reaccionar; de ver; de tocar; de soñar; de ilusionar; de aprender; de conocer; de abrazar; de querer; de mimar; de besar; de sentir; de convivir;...de amar (y ser correspondida).
Yo me cansé de mirar al pasado, de vivir de recuerdos, de correr entre sombras, de olores vacíos, de historias borrosas. Digamos que me cansé de sufrir.
Sufrí. Sufrí tanto. Cada segundo de cada uno de todos los días pasados a los que mi memoria reciente alcanza.
Me aferré a tu cuerpo, a tus labios, a tus sonrisas, a tu mirada, a tus palabras... Pensé que volverías. Me lo imaginé mil millones de veces; esperanzada. Pero hace poco me di cuenta de que ni siquiera fuiste mio. No lo fuiste nunca. Y es triste, sí; pero es lo mejor que me ha pasado en la vida. Fui feliz, ¿sabes? por primera y única vez me sentí completamente feliz; llena; desbordante de alegría; viviendo mis sueños; haciendo planes; dibujando un futuro maravilloso en el que tú y yo no dejábamos de abrazarnos. Fue maravilloso.
Durante todo este tiempo no he dejado que nadie se acercara. He dejado intacto ese mundo; he cerrado los ojos y el corazón; he negado el amor de otras personas; he apartado de mi lado todo atisbo de alegría; he intentado lamer mis heridas, de curarlas yo sola; he querido encontrarte de nuevo y he soñado contigo; he esperado tu regreso...en vano.
Daba mi vida sólo por un día más a tu lado. Fui ciega. Fui sorda. No quise ver la fuerza de los (tus) actos. No quise darme cuenta de que realmente era un juego; uno más; pero no para mi,yo no era una niña. Has sido lo mejor que me ha dado esta vida. Y no me arrepiento. No sería justo hacerlo.
No lo hago. Nunca lo haré. Y tengo motivos para odiarte. Y tengo motivos para expulsarte de mis recuerdos. Para encerrarte en lo más profundo de mi. Pero no lo haré. No lo haré por lo que fuimos. No lo haré porque tuve los sentimientos más puros que jamás pude creer. No lo haré porque durante ese año y medio fui real. Porque me sentí afortunada. Porque no hubo nadie en la tierra más dichosa que yo. Porque no se puede amar a nadie más de lo que yo lo hice contigo.
Pero ya es hora de volver a ser; es hora de nacer; de crecer; de vivir; de compartir; de gritar; de reaccionar; de ver; de tocar; de soñar; de ilusionar; de aprender; de conocer; de abrazar; de querer; de mimar; de besar; de sentir; de convivir;...de amar (y ser correspondida).
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Castillos de Cartón
No podía soportar aquel recuerdo, eso fue lo que pasó después, y que el horizonte se estrechó, y el cielo se volvió un techo cuadrado, mi vida una sucesión de imágenes desenfocadas y torpes, como las estampas de un almanaque ilustrado por un mal pintor.
(...)
Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso. Tanto como yo podía dar, más del que me convenía. Por eso se rompió. No se agotó, no se acabó, no se murió, sólo se rompió, se vino abajo como una torre demasiado alta, como una apuesta demasiado alta, como una esperanza demasiado alta.
(...)
Bueno, nunca os lo he contado, pero a mí me cuesta mucho trabajo vivir. Siempre, desde siempre. Es algo difícil de explicar, como a vosotros no os pasa seguramente no lo entenderéis, pero yo siempr ehe sentido que vivía dentro de un túnel, a oscuras, aparte, lejos de todo. Veía luces al principio y al final, sabía que existía el mundo, más gente, el sol, la luz, las calles, mis padres, todo eso, pero no podía salir, ni siquiera quería salir de allí, era demasiado esfuerzo. Nunca os lo he contado, pero a mí me da todo mucha pereza, despertarme por la mañana, levantarme de la cama, vestirme, desayunar, todo eso me cansa mucho, estoy muy cansado antes de hacer nada, tengo que obligarme a hacer las cosas que los demás hacen sin darse cuenta. y a medida que consigo hacerlas, me siento menos cansado, y no más, es muy raro...(...) Yo no tengo ganas de nada, o mejor dicho, no tenía ganas de nada hasta que os conocí.
(...)
Yo nunca había sido muy feliz, esa es la verdad. Cuando empezamos con esto, descubrí lo que era estar bien, estar contento. Y no puedo renunciar a eso, no quiero, no quiero volver al túnel, volver a vivir en un túnel, estoy dispuesto a hacer lo que sea...Ésa es la razón de que aguante tanto, de que haya aguantado cosas con las que otros no podrían, eso lo habréis pensado, ¿no?, seguro que lo habéis pensado...
(...)
Estaba segura de que un buen día volvería, de que antes o después tendría que volver, porque no podía estar tan ciego, no podía haberse vuelto tan estúpido, ni tan soberbio, no tan cruel. Esperaba a Jaime, pero los días pasaban, pasaban los meses y las estaciones, y mi vida estaba suspendida de un hilo ffágil, una certeza que se iba convirtiendo en un azar, un azar que empañaba los cielos y emborronaba mi mirada, los objetos, las siluetas, las paredes de cualquier lugar donde yo estuviera.
(...)
Debería odiarle y sin embargo le amaba. No sabía por qué, pero sabía que era amor lo que sentía al pensar en él (...) No lo entendía pero le amaba, con el amor intenso aún de los tiempos peores, y debería haberle odiado, pero no podía, nunca podría odiarle.
(...)
Había sido demasiado amor, tanto como el que yo podía dar, más del que me convenía.
Fue demasiado amor. Y luego,nada.
(...)
Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso. Tanto como yo podía dar, más del que me convenía. Por eso se rompió. No se agotó, no se acabó, no se murió, sólo se rompió, se vino abajo como una torre demasiado alta, como una apuesta demasiado alta, como una esperanza demasiado alta.
(...)
Bueno, nunca os lo he contado, pero a mí me cuesta mucho trabajo vivir. Siempre, desde siempre. Es algo difícil de explicar, como a vosotros no os pasa seguramente no lo entenderéis, pero yo siempr ehe sentido que vivía dentro de un túnel, a oscuras, aparte, lejos de todo. Veía luces al principio y al final, sabía que existía el mundo, más gente, el sol, la luz, las calles, mis padres, todo eso, pero no podía salir, ni siquiera quería salir de allí, era demasiado esfuerzo. Nunca os lo he contado, pero a mí me da todo mucha pereza, despertarme por la mañana, levantarme de la cama, vestirme, desayunar, todo eso me cansa mucho, estoy muy cansado antes de hacer nada, tengo que obligarme a hacer las cosas que los demás hacen sin darse cuenta. y a medida que consigo hacerlas, me siento menos cansado, y no más, es muy raro...(...) Yo no tengo ganas de nada, o mejor dicho, no tenía ganas de nada hasta que os conocí.
(...)
Yo nunca había sido muy feliz, esa es la verdad. Cuando empezamos con esto, descubrí lo que era estar bien, estar contento. Y no puedo renunciar a eso, no quiero, no quiero volver al túnel, volver a vivir en un túnel, estoy dispuesto a hacer lo que sea...Ésa es la razón de que aguante tanto, de que haya aguantado cosas con las que otros no podrían, eso lo habréis pensado, ¿no?, seguro que lo habéis pensado...
(...)
Estaba segura de que un buen día volvería, de que antes o después tendría que volver, porque no podía estar tan ciego, no podía haberse vuelto tan estúpido, ni tan soberbio, no tan cruel. Esperaba a Jaime, pero los días pasaban, pasaban los meses y las estaciones, y mi vida estaba suspendida de un hilo ffágil, una certeza que se iba convirtiendo en un azar, un azar que empañaba los cielos y emborronaba mi mirada, los objetos, las siluetas, las paredes de cualquier lugar donde yo estuviera.
(...)
Debería odiarle y sin embargo le amaba. No sabía por qué, pero sabía que era amor lo que sentía al pensar en él (...) No lo entendía pero le amaba, con el amor intenso aún de los tiempos peores, y debería haberle odiado, pero no podía, nunca podría odiarle.
(...)
Había sido demasiado amor, tanto como el que yo podía dar, más del que me convenía.
Fue demasiado amor. Y luego,nada.
ALMUDENA GRANDES
jueves, 5 de noviembre de 2009
martes, 27 de octubre de 2009
Miedo
Tengo miedo.
Un día dije que no dejaría que el mundo me cambiara, que pretendía yo cambiar al mundo. Pero el mundo terminó ganando. No me cuesta reconocerlo. Tras la derrota no he podido ser yo misma.
Hace unos días hablaba con una amiga precisamente de esto. De amor y desamor. De perder y de ganar. De luchar y de sufrir. De la distancia y del olvido. Muchas cosas simplemente las pensé y no las compartí con ella. Pero si hay algo que se grabó en mi de sus palabras es que no puedo seguir viviendo con miedo.
Tengo miedo. Mucho miedo.
El mismo que ha conseguido paralizarme durante este último año. Miedo de encontrarte, miedo de no volver a sentir, miedo de seguir perdida, miedo a estar sola pero mucho más a estar con alguien, miedo a reír, miedo a ser capaz, miedo a hacer locuras, miedo a compartir,...miedo a ser feliz.
Un día, sin saber cómo ni porqué algo maravilloso ocurre en tu vida y te das cuenta de que cada uno de los días anteriores, todos aquellos en los que te levantabas sin darle sentido a tus actos; de pronto, cobran un color diferente.
Por primera vez una persona consigue llenarte, consigue hacerte inmensamente feliz.
Por una vez, dejas de ser esa persona fría y distante, y te muestras tal y como eres. Sientes por dentro que es él. Y sientes miedo. Pero esta vez, tú ganas. Y, pese a que una pequeña vocecita interior te grita que tengas cuidado. La silencias. Y empiezas a vivir una vida que jamás pensaste te pudiera tocar a ti. Vives cada día intensamente, te permites hacer planes de futuro e incluso imaginas una vida común. No quieres absolutamente nada más, no añoras absolutamente nada. Tan sólo deseas que los días sean más largos porque no quieres separarte un segundo de él; ni despierta ni dormida. Por eso, cuando duermes junto a él no puedes dejar de abrazarlo y de besarlo en sueños y cuándo éste te gana y vuelves a recuperar la consciencia lo único que haces es abrazarlo más fuerte, para que sepa que estás junto a él y que nunca vas a irte de su lado, que te hace la persona más feliz del mundo y que serías capaz de cualquier cosa por él. Pero no se lo dices, porque crees que él te siente, de la misma manera que tú lo sientes a él. En silencio.
Pero un día, llega todo lo malo. Lo blanco se vuelve negro. Las luces se apagan. La música se convierte en un ruido ensordecedor. La risa se vuelve agua salada. Se ha ido. La magia. Se ha ido. No hay más nosotros. Ni siquiera quedan ganas de un yo. Se acabó.
Y te encuentras vacía, más aún que en todas aquellas mañanas, antes de que él las cambiara. Estás perdida. Caminas sin rumbo. Cambias de vida. Conoces a gente, a mucha gente. Tampoco funciona. Te quedas en casa. Estudias. Lees. Empiezas a trabajar. Ya no te gusta salir de fiesta. Dejas de ir al cine porque ya no hay palabras mágicas en tu piel. Evitas tus sitios preferidos porque eran plurales. También ver la tv, no tienes tu sofá preferido. Caminas en una ciudad diferente pero sólo ves la cara de una persona en todas las que se te cruzan y vuelves a tu cama, que es el único sitio en el que has conseguido sentirte segura. Alguien apaga la banda sonora de tu vida, pero tampoco te importa; necesitas silencio. Haces deporte. Mucho deporte. Te sientes aliviada. Has empezado a dormir por las noches. Y no todas te duermes con la almohada mojada. Paso a paso. Rutina.
No puedes volver. No tienes fuerzas. No es el lugar que recordabas. Te sientes extraña. Cuando lo haces vuelves a caer, a tu almohada mojada y a tus noches en vela. Sientes miedo. No puedes salir a la calle. Mucho miedo. Tiemblas al pasear por tu ciudad. Ya no es la misma. Tú tampoco. Oyes música en tu ventana. Y por primera vez en mucho tiempo sacas una leve sonrisa con polvo del pasado. No duermes. Te haces mil y una preguntas. No consigues responderlas. Sientes frío.
Regresas a tu rutina diaria. Corres, estudias, trabajas, corres, lees, corres, duermes. Y pasan los días, las semanas, los meses.
Aún sigues sin poder volver. Y todas las personas en tu otra vida se preguntan por qué. Todas...menos una. Y lloras. En la distancia. Pero no. En el olvido. No.
Y sientes miedo.
Y te preguntas cuándo. Y te preguntas por qué. Y te preguntas quién. Y te preguntas dónde.
Y no tienes respuesta. Y sientes miedo.
Un día dije que no dejaría que el mundo me cambiara, que pretendía yo cambiar al mundo. Pero el mundo terminó ganando. No me cuesta reconocerlo. Tras la derrota no he podido ser yo misma.
Hace unos días hablaba con una amiga precisamente de esto. De amor y desamor. De perder y de ganar. De luchar y de sufrir. De la distancia y del olvido. Muchas cosas simplemente las pensé y no las compartí con ella. Pero si hay algo que se grabó en mi de sus palabras es que no puedo seguir viviendo con miedo.
Tengo miedo. Mucho miedo.
El mismo que ha conseguido paralizarme durante este último año. Miedo de encontrarte, miedo de no volver a sentir, miedo de seguir perdida, miedo a estar sola pero mucho más a estar con alguien, miedo a reír, miedo a ser capaz, miedo a hacer locuras, miedo a compartir,...miedo a ser feliz.
Un día, sin saber cómo ni porqué algo maravilloso ocurre en tu vida y te das cuenta de que cada uno de los días anteriores, todos aquellos en los que te levantabas sin darle sentido a tus actos; de pronto, cobran un color diferente.
Por primera vez una persona consigue llenarte, consigue hacerte inmensamente feliz.
Por una vez, dejas de ser esa persona fría y distante, y te muestras tal y como eres. Sientes por dentro que es él. Y sientes miedo. Pero esta vez, tú ganas. Y, pese a que una pequeña vocecita interior te grita que tengas cuidado. La silencias. Y empiezas a vivir una vida que jamás pensaste te pudiera tocar a ti. Vives cada día intensamente, te permites hacer planes de futuro e incluso imaginas una vida común. No quieres absolutamente nada más, no añoras absolutamente nada. Tan sólo deseas que los días sean más largos porque no quieres separarte un segundo de él; ni despierta ni dormida. Por eso, cuando duermes junto a él no puedes dejar de abrazarlo y de besarlo en sueños y cuándo éste te gana y vuelves a recuperar la consciencia lo único que haces es abrazarlo más fuerte, para que sepa que estás junto a él y que nunca vas a irte de su lado, que te hace la persona más feliz del mundo y que serías capaz de cualquier cosa por él. Pero no se lo dices, porque crees que él te siente, de la misma manera que tú lo sientes a él. En silencio.
Pero un día, llega todo lo malo. Lo blanco se vuelve negro. Las luces se apagan. La música se convierte en un ruido ensordecedor. La risa se vuelve agua salada. Se ha ido. La magia. Se ha ido. No hay más nosotros. Ni siquiera quedan ganas de un yo. Se acabó.
Y te encuentras vacía, más aún que en todas aquellas mañanas, antes de que él las cambiara. Estás perdida. Caminas sin rumbo. Cambias de vida. Conoces a gente, a mucha gente. Tampoco funciona. Te quedas en casa. Estudias. Lees. Empiezas a trabajar. Ya no te gusta salir de fiesta. Dejas de ir al cine porque ya no hay palabras mágicas en tu piel. Evitas tus sitios preferidos porque eran plurales. También ver la tv, no tienes tu sofá preferido. Caminas en una ciudad diferente pero sólo ves la cara de una persona en todas las que se te cruzan y vuelves a tu cama, que es el único sitio en el que has conseguido sentirte segura. Alguien apaga la banda sonora de tu vida, pero tampoco te importa; necesitas silencio. Haces deporte. Mucho deporte. Te sientes aliviada. Has empezado a dormir por las noches. Y no todas te duermes con la almohada mojada. Paso a paso. Rutina.
No puedes volver. No tienes fuerzas. No es el lugar que recordabas. Te sientes extraña. Cuando lo haces vuelves a caer, a tu almohada mojada y a tus noches en vela. Sientes miedo. No puedes salir a la calle. Mucho miedo. Tiemblas al pasear por tu ciudad. Ya no es la misma. Tú tampoco. Oyes música en tu ventana. Y por primera vez en mucho tiempo sacas una leve sonrisa con polvo del pasado. No duermes. Te haces mil y una preguntas. No consigues responderlas. Sientes frío.
Regresas a tu rutina diaria. Corres, estudias, trabajas, corres, lees, corres, duermes. Y pasan los días, las semanas, los meses.
Aún sigues sin poder volver. Y todas las personas en tu otra vida se preguntan por qué. Todas...menos una. Y lloras. En la distancia. Pero no. En el olvido. No.
Y sientes miedo.
Y te preguntas cuándo. Y te preguntas por qué. Y te preguntas quién. Y te preguntas dónde.
Y no tienes respuesta. Y sientes miedo.
domingo, 11 de octubre de 2009
Dreams
Sigo fantaseanso con que un día vengas a buscarme, me mires dulcemente a los ojos (de esa forma que tan sólo sabes hacer tú) y digas sin miedo, alto y claro: "estoy totalmente enamorado de ti, en todo este tiempo no he logrado olvidarte; lo sé, es una locura, pero no puedo perder un segundo más sin tenerte a mi lado, ¿serías capaz de pasar el resto de tu vida conmigo?"
Y yo, aún sin creer que estuviera ocurriendo, miraría a los tuyos y te sonreiría con ellos (de esa forma que sólo sé hacer contigo), y sin necesidad de palabras sería tuya por siempre.
Y yo, aún sin creer que estuviera ocurriendo, miraría a los tuyos y te sonreiría con ellos (de esa forma que sólo sé hacer contigo), y sin necesidad de palabras sería tuya por siempre.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Decepcionada
Hace meses que las palabras decidieron dejar de aparecer entre mis dedos. He intentado buscar una razón lógica que explique tal inusual fenómeno. A mi siempre me ha gustado escribir; más que eso, me ha gustado la sensación de desahogo que produce ir sacando de mi cuerpo todas las cosas que tanto me atormentan (lentamente), disfrutando de cada uno de los segundos que me llevan escribir estas letras. Sin embargo, hace ya tiempo que ha dejado de ser así. Ya ni me molesto en entrar en este mundo de paz y tranquilidad, de sosiego y esperanza; simplemente doy vueltas en la cama hasta que el sueño consigue vencer mis miedos.
Hoy no he podido aguantar más. He vuelto a hacerlo. He vuelto a dejar que mi corazón hable y mi mente calle; tan sólo unos microsegundos. pero suficientes como para llevarme de cabeza a ese oscuro lugar del que pensé ya comenzaba a salir.
No es justo. Es como si cuando consiguiera divisar el borde con mis ensangrentadas manos alguien estuviera esperándome, sigiloso, en alerta, para entonces pisar con todas sus fuerzas mis dedos, hasta notar cómo se van desprediendo uno por uno, no sin antes luchar por aferrarse a la costosa cima que pensaba había logrado alcanzar;y entonces, no es que caiga lentamente mientras me golpeo contra las paredes y mi cuerpo se va resintiendo en la caída, magullado y dolorido; sino que caigo directamente al fondo del agujero, donde permanezco inconsciente, en la más profunda soledad y oscuridad, tratando de respirar ese viciado aire que ya comienza a saber a rancio y a desprender un hedor que ha ido aferrándose a mis pulmones y haciéndose cada vez más insoportable, invivible. Me siento ahogada, poco a poco, en mis propias decepciones (recurrentes, resurgentes, reiterativas, reinventadas, represivas, retentivas...pero más reales que nunca).
Y en esta batalla que tantos días dura (por no hablar de meses,y muchos) un buen día ya es toda una victoria para celebrar.
Hoy no he podido aguantar más. He vuelto a hacerlo. He vuelto a dejar que mi corazón hable y mi mente calle; tan sólo unos microsegundos. pero suficientes como para llevarme de cabeza a ese oscuro lugar del que pensé ya comenzaba a salir.
No es justo. Es como si cuando consiguiera divisar el borde con mis ensangrentadas manos alguien estuviera esperándome, sigiloso, en alerta, para entonces pisar con todas sus fuerzas mis dedos, hasta notar cómo se van desprediendo uno por uno, no sin antes luchar por aferrarse a la costosa cima que pensaba había logrado alcanzar;y entonces, no es que caiga lentamente mientras me golpeo contra las paredes y mi cuerpo se va resintiendo en la caída, magullado y dolorido; sino que caigo directamente al fondo del agujero, donde permanezco inconsciente, en la más profunda soledad y oscuridad, tratando de respirar ese viciado aire que ya comienza a saber a rancio y a desprender un hedor que ha ido aferrándose a mis pulmones y haciéndose cada vez más insoportable, invivible. Me siento ahogada, poco a poco, en mis propias decepciones (recurrentes, resurgentes, reiterativas, reinventadas, represivas, retentivas...pero más reales que nunca).
Y en esta batalla que tantos días dura (por no hablar de meses,y muchos) un buen día ya es toda una victoria para celebrar.
lunes, 31 de agosto de 2009
Hoy
Simplemente instantes. Momentos de este día. Que quisiera borrar de mi mente. Tu último suspiro. Tu respiración apagándose poco a poco mientras yo te miraba con la impotencia agarrotándome todos los músculos del cuerpo. Inerte. La opresión de mi pecho al saber que ya nunca más estarías conmigo. Mis rodillas temblando mientras salía de aquella maldita habitación.
Simplemente instantes. Momentos de este (otro) día. Que quisiera conservar intactos en mi mente. Tú. Mi aliento. Mi aire. Mi movimiento. Mi corazón. Mis fuerzas para seguir adelante. Mi. Tú y yo. Nosotros.
Simplemente instantes por los que vale la pena vivir.
Un día triste;un día feliz. Los dos en grado máximo, multiplicados hasta el infinito y elevados a la enésima potencia.
Hoy otro día, debatiéndome entre la tristeza y la alegría.
Simplemente instantes. Momentos de este (otro) día. Que quisiera conservar intactos en mi mente. Tú. Mi aliento. Mi aire. Mi movimiento. Mi corazón. Mis fuerzas para seguir adelante. Mi. Tú y yo. Nosotros.
Simplemente instantes por los que vale la pena vivir.
Un día triste;un día feliz. Los dos en grado máximo, multiplicados hasta el infinito y elevados a la enésima potencia.
Hoy otro día, debatiéndome entre la tristeza y la alegría.
*Tu recuerdo vive en mi, no te olvidaré*
domingo, 2 de agosto de 2009
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma; y uno aprende que el amor no significa acostarse y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
"uno aprende"...y uno aprende y aprende... con cada día uno aprende".
J. BORGES
viernes, 31 de julio de 2009
viernes, 24 de julio de 2009
jueves, 23 de julio de 2009
Y acabar conviertiéndome...
...en lo que siempre he odiado.
Ese es mi miedo. Hoy.
Con cada golpe que recibo más me encierro en mi misma. Más fría me siento, impidiéndo a cualquier persona que se acerque demasiado a mi, no vaya a darse cuenta del gran vacío que tanto me pesa.
Las derrotas nos hacen ver cuan débiles somos.
Perdí. Me caí, me levanté y volví a caer y levantarme mil y una más. Ahora que por fin he conseguido empezar a andar siento que cada tropiezo se llevó una parte de lo que fui. El tiempo es el mejor remedio (dicen). Miro mi cuerpo y cuento mis cicatrices, aún hay muchas que sangran, pero otras, por suerte, empiezan a cicatrizar. Sé que no será fácil. Sé que es tan sólo un principio, un pequeño paso en este gran camino que espera. Y para el que voy acumulando fuerzas.
Quizás estos pasos me lleven a lo que un día fui; ojalá me conviertan en una mejor persona. Por ahora, me conformo con ir quitando lastre y con soñar con que algún día vuelvan a crecer las alas que tenía escondidas debajo de mi camiseta, y entonces, pueda emprender vuelo. Sola. Acompañada. Feliz. Completa.
Ese es mi miedo. Hoy.
Con cada golpe que recibo más me encierro en mi misma. Más fría me siento, impidiéndo a cualquier persona que se acerque demasiado a mi, no vaya a darse cuenta del gran vacío que tanto me pesa.
Las derrotas nos hacen ver cuan débiles somos.
Perdí. Me caí, me levanté y volví a caer y levantarme mil y una más. Ahora que por fin he conseguido empezar a andar siento que cada tropiezo se llevó una parte de lo que fui. El tiempo es el mejor remedio (dicen). Miro mi cuerpo y cuento mis cicatrices, aún hay muchas que sangran, pero otras, por suerte, empiezan a cicatrizar. Sé que no será fácil. Sé que es tan sólo un principio, un pequeño paso en este gran camino que espera. Y para el que voy acumulando fuerzas.
Quizás estos pasos me lleven a lo que un día fui; ojalá me conviertan en una mejor persona. Por ahora, me conformo con ir quitando lastre y con soñar con que algún día vuelvan a crecer las alas que tenía escondidas debajo de mi camiseta, y entonces, pueda emprender vuelo. Sola. Acompañada. Feliz. Completa.
viernes, 10 de julio de 2009
Lostie
Piérdete conmigo en la oscuridad de esta noche
Piérdete entre mi ropa y mi piel
Piérdete con tus manos por mi cuerpo
Piérdete y desnúdame otra vez
Piérdete
Piérdete un poquito más
Piérdete lento y suave
Piérdete
Piérdeme
Piérdenos gritando
Grita y despiértame
Despiértate y búscame
Búscame y encuéntrame
Buscándote
Y vuelve a perderte en mi
una y otra vez
esta y otra noche
y,
cierra la ventana
ya no hay más valientes
que quiera en mi cama
Piérdete entre mi ropa y mi piel
Piérdete con tus manos por mi cuerpo
Piérdete y desnúdame otra vez
Piérdete
Piérdete un poquito más
Piérdete lento y suave
Piérdete
Piérdeme
Piérdenos gritando
Grita y despiértame
Despiértate y búscame
Búscame y encuéntrame
Buscándote
Y vuelve a perderte en mi
una y otra vez
esta y otra noche
y,
cierra la ventana
ya no hay más valientes
que quiera en mi cama
Ooppps, you did it again!
Mucho tiempo ha pasado y yo aún siento que falta un trocito de mi; esa pieza de puzzle que un día tuve y al poco perdí. Una simple pieza que, nunca mejor dicho, es un rompecabezas (la mia). No vuelvo a ser yo. No logro ser feliz. Y ya, como dice la canción, "es un derroche de masoquismo".
Quiero acostarme cada noche doliéndome la cara de tanto sonreír. Quiero despertarme tranquila y feliz. Quiero tener ganas de contagiar mi sonrisa a cada una de las personas con las que me cruce por la calle. Quiero gritarle al mundo que he vuelto a ser feliz.
Quiero, quiero...y no puedo.
Y si querer es poder, yo ya no sé qué más hace falta hacer.
Quiero acostarme cada noche doliéndome la cara de tanto sonreír. Quiero despertarme tranquila y feliz. Quiero tener ganas de contagiar mi sonrisa a cada una de las personas con las que me cruce por la calle. Quiero gritarle al mundo que he vuelto a ser feliz.
Quiero, quiero...y no puedo.
Y si querer es poder, yo ya no sé qué más hace falta hacer.
miércoles, 27 de mayo de 2009
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Estás vacía. Te cuesta reconocerlo, llevas días y días y semanas y meses dándole vueltas a la misma idea. Estás vacía. No ya es el simple hecho de que te sientas vacía, condenada a pensar en esa parte que te falta. Te has ido vaciando poco a poco hasta quedar consumida en este mar de recuerdos, sonrisas que se empiezan a desvanecer a diario, fotos, libros, películas, sábanas...una enumeración infinita de ese tiempo que tanto añoras.
No queda nada (más) que dar. Simplemente te encuentras vagando por el mundo, arrastrando estos pies pesados por calles extrañas y repletas de desconocidos. Corres. Más rápido. Hasta quedar sin aliento; el aliento que antes te quitaban sus ojos.
Ya no te quitan nada; por no quitar, ni siquiera se te quita el miedo; ni esa mala cara que llevas puesta desde hace tanto. No te quitan las penas que se han ido aferrando a tu alma, que cada vez más oscura y solitaria.
Solitaria como te has convertido en este tiempo. Sin ganas de compartir tu tiempo con nadie; sin ganas de emplearlo en nada. Más que en correr, es lo único que te quita (ahora sí) esa angustia que llevas dentro.
Por unos minutos, una hora máxime al día, todo desaparece y tu mente se libera. No ves sonrisas, cosquillas, sudor, besos, abrazos que funden, escaleras voladoras, piel con chocolate...no ves nada porque se te nubla la vista y te tiemblan las piernas y, justo en ese instante, te permites el descaro de sonreír, una tibia sonrisa, casi imperceptible a la vista de las demás personas, pero que sientes muy dentro, muy tuya (muy mia).
No queda nada (más) que dar. Simplemente te encuentras vagando por el mundo, arrastrando estos pies pesados por calles extrañas y repletas de desconocidos. Corres. Más rápido. Hasta quedar sin aliento; el aliento que antes te quitaban sus ojos.
Ya no te quitan nada; por no quitar, ni siquiera se te quita el miedo; ni esa mala cara que llevas puesta desde hace tanto. No te quitan las penas que se han ido aferrando a tu alma, que cada vez más oscura y solitaria.
Solitaria como te has convertido en este tiempo. Sin ganas de compartir tu tiempo con nadie; sin ganas de emplearlo en nada. Más que en correr, es lo único que te quita (ahora sí) esa angustia que llevas dentro.
Por unos minutos, una hora máxime al día, todo desaparece y tu mente se libera. No ves sonrisas, cosquillas, sudor, besos, abrazos que funden, escaleras voladoras, piel con chocolate...no ves nada porque se te nubla la vista y te tiemblan las piernas y, justo en ese instante, te permites el descaro de sonreír, una tibia sonrisa, casi imperceptible a la vista de las demás personas, pero que sientes muy dentro, muy tuya (muy mia).
domingo, 19 de abril de 2009
Cuélate en mis sueños esta noche.
Y por sueños puedes interpretar sábanas. Unas sábanas en las que taparnos para que no veamos salir el sol: donde jugar durante horas a hacernos cosquillas con los labios; donde leer palabras escritas con sudor y saliva; donde escuchar la melodía que dictan nuestros corazones.
Cuélate en mi cama, valiente.
Y déjame mirar cómo te duermes entre mis piernas y mis brazos. Déjame contar cada uno de los latidos de tu pecho. Déjame sentir tu respiración contra mi cuello. Déjame besar cada poro de tu piel. Déjame acariciar cada milímetro de tu cuerpo.
Cuélate en mi ropa.
Y quítamela poco a poco, y hazme gritar esta noche en la que me siento tan sola. Para que ese grito me despierte de pronto y por fin vea tu cara, y entre mis manos beba en tu boca. Y me abrigue en la noche tu cuerpo desnudo.
Cuélate.
Atrévete.
Sorpréndeme.
Y por sueños puedes interpretar sábanas. Unas sábanas en las que taparnos para que no veamos salir el sol: donde jugar durante horas a hacernos cosquillas con los labios; donde leer palabras escritas con sudor y saliva; donde escuchar la melodía que dictan nuestros corazones.
Cuélate en mi cama, valiente.
Y déjame mirar cómo te duermes entre mis piernas y mis brazos. Déjame contar cada uno de los latidos de tu pecho. Déjame sentir tu respiración contra mi cuello. Déjame besar cada poro de tu piel. Déjame acariciar cada milímetro de tu cuerpo.
Cuélate en mi ropa.
Y quítamela poco a poco, y hazme gritar esta noche en la que me siento tan sola. Para que ese grito me despierte de pronto y por fin vea tu cara, y entre mis manos beba en tu boca. Y me abrigue en la noche tu cuerpo desnudo.
Cuélate.
Atrévete.
Sorpréndeme.
Siempre me pregunto que hubiera pasado si...
...Rachel se hubiera enamorado de Joey y no de Ross?
...Carrie se hubiera casado con Aidan y no con MrBig?
...Mer hubiera elegido a Finn y no a Derek?
...Allie se hubiera quedado con Lon Hammond y no con Noa?
...Sophie no hubiera sido capaz de decidirse por Julien?
...Sara Thomas no hubiera tenido la casualidad de reencontrarse con Jonathan Trager?
...Otto no hubiera sido valiente y hubiera saltado por la ventana de Anna?
...Carrie se hubiera casado con Aidan y no con MrBig?
...Mer hubiera elegido a Finn y no a Derek?
...Allie se hubiera quedado con Lon Hammond y no con Noa?
...Sophie no hubiera sido capaz de decidirse por Julien?
...Sara Thomas no hubiera tenido la casualidad de reencontrarse con Jonathan Trager?
...Otto no hubiera sido valiente y hubiera saltado por la ventana de Anna?
...
Do you believe in...
Destiny?
True Love?
...
miércoles, 15 de abril de 2009
Asunción de ti
1
Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a arrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tu detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mi.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.
Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
tengo un poco de ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.
2
Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.
3
Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote,
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora esta paz ahora.
Ahora puedes venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He coservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta donde está intacto sin tí,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.
Mario Benedetti
sábado, 4 de abril de 2009
lunes, 30 de marzo de 2009
Insomnio (II)
Qué fácil sería. Hacer desaparecer todas esas "cosas" que nos quitan el sueño en un instante. Hacer que caigan en minúsculos polvitos hacia el suelo, como cuando eras pequeña y la profe te mandaba a borrar la pizarra y te levantabas tan contenta de la silla, por haber sido "la elegida" de entre todos tus compañerps. Dabas saltitos (en mi caso, grandes saltos) para intentar llegar a lo más alto. Y cuando terminabas te sacudías las manos y la camiseta y volvías a tu sitio con una gran sonrisa en la cara. Viendo como todas aquellas letras se suspendían aún unos segundos en la atmósfera de la clase antes de ser ganadas por la gravedad.
Qué fácil sería.
Pero a veces, como ocurría entonces, hay palabras que se quedaban escritas aún habiendo sido borradas con esmero; una y otra y otra vez; y hasta pasando un paño húmedo sobre ellas.
Incluso, cuando pensabas que ya habían desaparecido, una mañana los primeros rayos de sol que incidían sobre la superficie verde hacían resurgir esas letras. Nuevas. Viejas. De antes. De ahora. De siempre (¿o es por?)
Qué fácil sería.
Pero a veces, como ocurría entonces, hay palabras que se quedaban escritas aún habiendo sido borradas con esmero; una y otra y otra vez; y hasta pasando un paño húmedo sobre ellas.
Incluso, cuando pensabas que ya habían desaparecido, una mañana los primeros rayos de sol que incidían sobre la superficie verde hacían resurgir esas letras. Nuevas. Viejas. De antes. De ahora. De siempre (¿o es por?)
jueves, 26 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
In-
-justo, ta.
(Del lat. iustus).
1. adj. Que obra según justicia y razón. U. t. c. s.
2. adj. Arreglado a justicia y razón.
3. adj. Que vive según la ley de Dios. U. t. c. s.
4. adj. Exacto, que no tiene en número, peso o medida ni más ni menos que lo que debe tener.
5. adj. Apretado o que ajusta bien con otra cosa.
6. adv. m. Justamente, debidamente, exactamente.
7. adv. m. Apretadamente, con estrechez.
Sin...
justicia
(Del lat. iustitĭa).
1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.
2. f. Derecho, razón, equidad.
3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene.
4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón. Pido justicia.
5. f. Pena o castigo público.
6. f. Poder judicial.
7. f. Rel. Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.
8. f. desus. Ministro o tribunal que ejerce justicia.
9. f. coloq. desus. Castigo de muerte. En este mes ha habido dos justicias.
10. f. ant. alguacil (‖ oficial inferior de justicia).
Ni...
razón
(Del lat. ratĭo, -ōnis).
1. f. Facultad de discurrir.
2. f. Acto de discurrir el entendimiento.
3. f. Palabras o frases con que se expresa el discurso.
4. f. Argumento o demostración que se aduce en apoyo de algo.
5. f. motivo (‖ causa).
6. f. Orden y método en algo.
7. f. Justicia, rectitud en las operaciones, o derecho para ejecutarlas.
8. f. Equidad en las compras y ventas. Ponerse en la razón
9. f. Cuenta, relación, cómputo. Cuenta y razón A razón de tanto
10. f. coloq. Recado, mensaje, aviso.
11. f. Mat. Cociente de dos números o, en general, de dos cantidades comparables entre sí.
sábado, 28 de febrero de 2009
Insomnio
Qué difícil se me hace todo. En cada paso intentar no reandar lo caminado. Qué locura. Tratar de colocar mis pies en las huellas que dejamos del pasado. Qué mal suena: "pasado"...se me hace un mundo en cada letra. Pensé que sería más fácil, ¿sabes? Cada día haciéndome más fuerte, o aún creyéndolo, para que mi cabeza pudiera mandarle un mensaje a mi corazón. No hace caso. Hoy me sorprendí buscándote en cada esquina. Me pareció verte, en una sonrisa, en un gesto, en una palabra, en un susurro o tal vez en un grito. Yo no estoy para esto. Correr no sirve de nada. No sirve tampoco alejarse. ¿Alejarse de qué? Porque la pregunta para mi no es de quién. Aunque si tuviera que contestarla sería de mi misma. Ya ves. Qué desastre. Intentar alejarme de mi misma, de mi corazón, de mis sentimientos...echar cubitos de hielo en mi carácter, apagar el fuego de mis labios sonrientes. Qué triste. Buscar tu calor entre la gente. Qué miedo. No encontrarlo. No encontrarte. No encontrarme...
Llevo unos días dándole vueltas.
¿Cuánto vive aproximadamente una persona? ¿80 años? ¿90 años?
¿Y qué significa uno tan sólo del camino?
Muchos pueden sacar estadística, probabilidades, hacer teoremas y teorías cuánticas, físicas y metafísicas. Podría hacer una teoría de juegos sobre el tema (la semana pasada empecé a leer un libro de iniciación).
Un año, 12 meses, 52 semanas, 365 días (cuando no uno más, tampoco hay q ponerse , quisquillosos), 8 765 horas, 525 948 minutos y 31 556 925 segundos. Ni más ni menos. Una insignificante porción de nuestra existencia. Para algunos. Para otros, quizás es toda la vida. La razón por la que creen sentirse completos. El motivo por el que cada mañana sonríen al despertar.
Llevo unos días dándole vueltas.
¿Cuánto vive aproximadamente una persona? ¿80 años? ¿90 años?
¿Y qué significa uno tan sólo del camino?
Muchos pueden sacar estadística, probabilidades, hacer teoremas y teorías cuánticas, físicas y metafísicas. Podría hacer una teoría de juegos sobre el tema (la semana pasada empecé a leer un libro de iniciación).
Un año, 12 meses, 52 semanas, 365 días (cuando no uno más, tampoco hay q ponerse , quisquillosos), 8 765 horas, 525 948 minutos y 31 556 925 segundos. Ni más ni menos. Una insignificante porción de nuestra existencia. Para algunos. Para otros, quizás es toda la vida. La razón por la que creen sentirse completos. El motivo por el que cada mañana sonríen al despertar.
lunes, 23 de febrero de 2009
Hope
A veces tengo ganas. Simplemente de sumergirme. De sumergirme en ti. Unas ganas irrefrenables. Locas. Irracionales. De desgarrarte la ropa y de que tú me desgarres la piel con tus besos. Tus besos en mis besos. Y sentirte cada vez más mio. Un poquito más.
A veces es un decir, porque a veces es cuando no tengo ganas.
No tengo ganas de que te quedes inmóvil, de que tus ojos pasen simplemente a través de los mios y no veas cómo mi alma aún late por ti. No. No tengo ganas. De que llegue el día de no poder hablar de nosotros. Y borrar el diccionario que fuimos construyendo con esmero. No.
Siempre. Continuamente, vienes a mi. Día a día. Llenando mis huecos. Cubriendo mi espalda con dibujos invisibles. Pintando mi cuerpo con tu aroma. Vienes a mi, porque yo no soy capaz de irme de ti. Nunca. Descubrirte en la cama y cubrirte con mis piernas, y hacerte cosquillas con mi sonrisa. Y que no se borre la tuya.
Sueños. Eternos. Contigo. Nosotros. Juntos.
A veces es un decir, porque a veces es cuando no tengo ganas.
No tengo ganas de que te quedes inmóvil, de que tus ojos pasen simplemente a través de los mios y no veas cómo mi alma aún late por ti. No. No tengo ganas. De que llegue el día de no poder hablar de nosotros. Y borrar el diccionario que fuimos construyendo con esmero. No.
Siempre. Continuamente, vienes a mi. Día a día. Llenando mis huecos. Cubriendo mi espalda con dibujos invisibles. Pintando mi cuerpo con tu aroma. Vienes a mi, porque yo no soy capaz de irme de ti. Nunca. Descubrirte en la cama y cubrirte con mis piernas, y hacerte cosquillas con mi sonrisa. Y que no se borre la tuya.
Sueños. Eternos. Contigo. Nosotros. Juntos.
miércoles, 18 de febrero de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
Keep breathing...instead...it hurts so bad
Ramos de flores, bombones, velas que escriben mensajes en el suelo de una habitación vacía iluminando dos cuerpos a oscuras (y sus almas), un baño con pétalos de rosas, una cena para dos, música minuciosamente elegida para una noche especial, dibujos con estrellas, videos y fotos de (nuestros) recuerdos de ayer, un cuento de amor, lencería nueva, un poema, una carta que llega por sorpresa, un detalle de algo que dijiste hace mucho tiempo (y pensabas que no te escuchaba), entradas para el teatro, unas sábanas con palabras de amor, un juego a lo largo de todo el día (y un tesoro al final), una reserva de hotel, champagne y fresas en la cama, un viaje por sorpresa, un picnic a la luz de la luna en la playa...
Hay 365 días en un año para hacer todas estas cosas (y todas las que se nos ocurran), ¿por qué esperamos concentrarlas todas en un único día? La magia del amor no se revive una vez al año, la llama hay que mantenerla día a día, avivarla, cuidarla, resguardarla del viento y del frío, mimarla, cantarle y hablarle con cariño, no desesperar cuando creas que va a apagarse...
Hay 365 días en un año para hacer todas estas cosas (y todas las que se nos ocurran), ¿por qué esperamos concentrarlas todas en un único día? La magia del amor no se revive una vez al año, la llama hay que mantenerla día a día, avivarla, cuidarla, resguardarla del viento y del frío, mimarla, cantarle y hablarle con cariño, no desesperar cuando creas que va a apagarse...
**Aún así, hoy, como cada noche en la cama, sigo sintiendo frío y dejando inexplicablemente un hueco en mi espalda**
viernes, 6 de febrero de 2009
Friday Night
Viernes noche. ¿Qué se hace una noche de viernes?
Llegué hace un rato a casa después de un largo día de clase y mis dos primeros exámenes del máster. Tanto tiempo sin haber dado uso a mis neuronas pasa factura. Estoy agotada. Aún danzan artículos y legislación urbanística-edificatoria por mi cabeza.
Esta mañana al levantarme y abrir la ventana me sorprendió el tejado blanco de casa; color que me acompañó durante el trayecto a la universidad y la vuelta nuevamente a mi tejado. Hace mucho frío, tanto que se me congelan los deditos mientras escribo, y eso que no he dejado de abrazar al radiador desde que entré en mi habitación.
He cambiado las copas por el frenadol y los kleenex y la letra de la música de la discoteca por la legislación laboral y de seguridad social. ¿Un buen plan? Sí, es viernes, choca el sonido de las risas y el hielo en cada una de las manos conocidas de los bares que frecuento, pero hoy no me apetece salir, prefiero quedarme en casa.
En cuanto deje de escribir esto seguiré tecleando, buscando artículos, doctrina y jurisprudencia. Escuchando jazz o quizás algo de música clásica. Hasta que me pesen tanto los ojos que se hayan ganado su descanso.
¿Qué me gustaría en este momento? Una taza calentita de té y un besito dulce en los labios.
El silbido de la tetera que he puesto a calentar hace unos minutos me llama, me queda una noche larga de trabajo, pero sonrío porque hoy, aunque sin beso, puedo sentirme realizada.
Quién sabe qué podrá pasar mañana...
Buenas noches.
Llegué hace un rato a casa después de un largo día de clase y mis dos primeros exámenes del máster. Tanto tiempo sin haber dado uso a mis neuronas pasa factura. Estoy agotada. Aún danzan artículos y legislación urbanística-edificatoria por mi cabeza.
Esta mañana al levantarme y abrir la ventana me sorprendió el tejado blanco de casa; color que me acompañó durante el trayecto a la universidad y la vuelta nuevamente a mi tejado. Hace mucho frío, tanto que se me congelan los deditos mientras escribo, y eso que no he dejado de abrazar al radiador desde que entré en mi habitación.
He cambiado las copas por el frenadol y los kleenex y la letra de la música de la discoteca por la legislación laboral y de seguridad social. ¿Un buen plan? Sí, es viernes, choca el sonido de las risas y el hielo en cada una de las manos conocidas de los bares que frecuento, pero hoy no me apetece salir, prefiero quedarme en casa.
En cuanto deje de escribir esto seguiré tecleando, buscando artículos, doctrina y jurisprudencia. Escuchando jazz o quizás algo de música clásica. Hasta que me pesen tanto los ojos que se hayan ganado su descanso.
¿Qué me gustaría en este momento? Una taza calentita de té y un besito dulce en los labios.
El silbido de la tetera que he puesto a calentar hace unos minutos me llama, me queda una noche larga de trabajo, pero sonrío porque hoy, aunque sin beso, puedo sentirme realizada.
Quién sabe qué podrá pasar mañana...
Buenas noches.
miércoles, 28 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
Stop the fight!
Haciendo caso a mi querido amigo Phoenix, y a mi yo interno que grita en silencio en esta continua batalla que mantengo durante tantas noches, he tirado mi espada, mi escudo, mi armadura...todo está enterrado. Armisticio. He firmado la paz. En mi búsqueda he encontrado fuerzas renovadas, energías reforzadas.
Enriqueciendo mi alma sin esperar a que nadie me traiga flores.
Ya no quiero ahogar pensamientos, ni buscar esperanzas en un vaso vacío; no quiero silenciar mi mente, anestesiarla hasta caer tendida en la cama. Gastar mis botas de tanto bailar en un océano de ruido, humo y gente desconocida.
Quiero escuchar cómo llegan las olas a la orilla, esperarlas en silencio sentada en la arena, sintiendo la suave brisa del mar y el cantar de los pájaros. Quiero ver cómo pasan las horas y no paso frío. Y entonces, ver amanecer con una sonrisa en la cara, y tenderme en la toalla a disfrutar de los primeros rayos de sol, calentarme, meterme en el agua y sentir cuan viva soy/estoy.
Enriqueciendo mi alma sin esperar a que nadie me traiga flores.
Ya no quiero ahogar pensamientos, ni buscar esperanzas en un vaso vacío; no quiero silenciar mi mente, anestesiarla hasta caer tendida en la cama. Gastar mis botas de tanto bailar en un océano de ruido, humo y gente desconocida.
Quiero escuchar cómo llegan las olas a la orilla, esperarlas en silencio sentada en la arena, sintiendo la suave brisa del mar y el cantar de los pájaros. Quiero ver cómo pasan las horas y no paso frío. Y entonces, ver amanecer con una sonrisa en la cara, y tenderme en la toalla a disfrutar de los primeros rayos de sol, calentarme, meterme en el agua y sentir cuan viva soy/estoy.
jueves, 22 de enero de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
No más días rojos
-Descolgó el teléfono que flotaba en el aire, y se lo llevó a la oreja-.Soy Holly, me dice, hola cariño, le digo yo, estoy en Nueva York, dice ¿qué coño estás haciendo en Nueva York, le digo, si es domingo y mañana mismo tienes la prueba? Estoy en Nueva York, dice ella, porque nunca habia estado en Nueva York. Ya puedes aposentar su culo en un avión, le digo, y volver ahora mismo. No quiero, dice ella. ¿Qué te pasa, niña?, le digo yo. Y ella me dice, para que las cosas salgas bien tienes que querer hacerlas, y yo no quiero. Bien, le digo, qué diablos quieres, y ella me dice, serás el primero en saberlo en cuanto lo averigüe.
**
Pobre desgraciado -dijo, haciéndole cosquillas en la cabeza-, pobre desgraciado que ni siquiera tiene nombre. Es un poco fastidioso eso de que no tenga nombre. Pero no tengo ningún derecho a ponérselo: tendrá que esperar a ser el gato de alguien. Nos encontramos un día junto al río, pero ninguno de los dos le pertenece al otro. Él es independiente, y yo también. No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar en donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé qué aspecto tiene.
**
No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell -le aconsejó Holly. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarle el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo.
**Truman Capote**
**
Pobre desgraciado -dijo, haciéndole cosquillas en la cabeza-, pobre desgraciado que ni siquiera tiene nombre. Es un poco fastidioso eso de que no tenga nombre. Pero no tengo ningún derecho a ponérselo: tendrá que esperar a ser el gato de alguien. Nos encontramos un día junto al río, pero ninguno de los dos le pertenece al otro. Él es independiente, y yo también. No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar en donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé qué aspecto tiene.
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No se enamore nunca de ninguna criatura salvaje, Mr. Bell -le aconsejó Holly. Esa fue la equivocación de Doc. Siempre llevaba a su casa seres salvajes. Halcones con el ala rota. Otra vez trajo un lince rojo con una pata fracturada. Pero no hay que entregarle el corazón a los seres salvajes: cuanto más se lo entregas, más fuertes se hacen. Hasta que se sienten lo suficientemente fuertes para huir al bosque. O subirse volando a un árbol. Y luego a otro árbol más alto. Y luego al cielo. Así terminará usted, Mr. Bell, si se entrega a alguna criatura salvaje. Terminará con la mirada fija en el cielo.
**Truman Capote**
lunes, 12 de enero de 2009
Otro día más
Luchando incansablemente para conseguir controlar mis pensamientos; hiriéndome continuamente con las imágenes que se cuelan cuando bajo mis defensas. Tratando de ganarle este pulso al tiempo. Agotada.
**Cuando parece que todo es perfecto, se derrumba mi mundo**
(nuevamente)
jueves, 8 de enero de 2009
X-mas is gone
La Navidad se ha ido, y en mi caso es como si nunca hubiera llegado. No sé si ha pasado por mi o simplemente he sobrevivido su paso, como los últimos años.
Recuerdo el ritual de todos los años, cuando un mes antes ya estábamos los cuatro deseando abrir el altillo y sacar las cajas con los adornos, el árbol y el portal. Esas cajas olían aún a magia, la magia que cuando éramos pequeños y esperábamos impacientes la llegada de Papa Noël, la cabalgata y los Reyes magos. Ir a buscar la escalera y abrir el armario era la primera señal de que la Navidad se estaba acercando; ya nos habíamos preocupado de tener listas nuestras cartas. Aquellas pesadas cajas que se iban multiplicando con los años y que han llenado muchas páginas de nuestro álbum de recuerdos.
Primero hacíamos al árbol, colocábamos todas las ramas que se habían desprendido; luego las luces, para pasar finalmente a los adornos, ¿cuáles tocan este año? Aún puedo oler las manzanas rojas que colgábamos del árbol, desde la más grande a la más pequeña, puestas por unas manitas muy chiquititas y torpes, las nuestras, para luego ser reubicadas con más sentido y gracia por nuestra madre. Nos dejaba hacer el árbol como queríamos, pero luego lo cambiaba todo.
Era fantástico ver todo el suelo del salón cubierto de bolas de navidad, de lazos, de casitas, de estrellitas y angelitos, el viejo papa noel y su trineo...Qué recuerdos.
Luego hacíamos el portal de Belén, uno muy antiguo (era el que mi padre hacía cuando era pequeño) que al principio no me dejaban tocar porque entonces era la más pequeña; y luego pude ayudar a hacer la cascada, las montañas, el río con sus piedritas y papel de plata a imitación del agua, con musgo y arena. Colocar todas las casitas y figuras, entre ellas la del pastorcillo cagón (mi preferida). E ir cada día acercando a los Reyes un pasito más hasta que se encontraban delante del niño, y nos acostábamos nerviosos muy temprano para levantarnos de madrugada y ver lo buenos que habíamos sido durante el año con todos esos regalos. Corriendo por casa. Alucinados.
Ilusión.
Cuando era pequeña me encantaba la Navidad, y no es que los años hayan apagado mi lado infantil y haya dejado de creer en la magia y la fantasía. Pero en casa hace años que no hay Navidad. Ya no hay árbol ni portal de Belén, ya no hay villancicos y panderetas. La ilusión se esfumó hace muchos años, junto con las pesadas cajas y nuestro árbol, con las figuras rotas de los pastorcillos.
Se esfumó porque tú eras la esencia, tú mantenías nuestras mentes en los recuerdos del pasado, reavivando la llama cuando parecía extinguirse. Te echo mucho de menos.
Feliz navidad.
Tu recuerdo vive en mi, no te olvidaré.
Recuerdo el ritual de todos los años, cuando un mes antes ya estábamos los cuatro deseando abrir el altillo y sacar las cajas con los adornos, el árbol y el portal. Esas cajas olían aún a magia, la magia que cuando éramos pequeños y esperábamos impacientes la llegada de Papa Noël, la cabalgata y los Reyes magos. Ir a buscar la escalera y abrir el armario era la primera señal de que la Navidad se estaba acercando; ya nos habíamos preocupado de tener listas nuestras cartas. Aquellas pesadas cajas que se iban multiplicando con los años y que han llenado muchas páginas de nuestro álbum de recuerdos.
Primero hacíamos al árbol, colocábamos todas las ramas que se habían desprendido; luego las luces, para pasar finalmente a los adornos, ¿cuáles tocan este año? Aún puedo oler las manzanas rojas que colgábamos del árbol, desde la más grande a la más pequeña, puestas por unas manitas muy chiquititas y torpes, las nuestras, para luego ser reubicadas con más sentido y gracia por nuestra madre. Nos dejaba hacer el árbol como queríamos, pero luego lo cambiaba todo.
Era fantástico ver todo el suelo del salón cubierto de bolas de navidad, de lazos, de casitas, de estrellitas y angelitos, el viejo papa noel y su trineo...Qué recuerdos.
Luego hacíamos el portal de Belén, uno muy antiguo (era el que mi padre hacía cuando era pequeño) que al principio no me dejaban tocar porque entonces era la más pequeña; y luego pude ayudar a hacer la cascada, las montañas, el río con sus piedritas y papel de plata a imitación del agua, con musgo y arena. Colocar todas las casitas y figuras, entre ellas la del pastorcillo cagón (mi preferida). E ir cada día acercando a los Reyes un pasito más hasta que se encontraban delante del niño, y nos acostábamos nerviosos muy temprano para levantarnos de madrugada y ver lo buenos que habíamos sido durante el año con todos esos regalos. Corriendo por casa. Alucinados.
Ilusión.
Cuando era pequeña me encantaba la Navidad, y no es que los años hayan apagado mi lado infantil y haya dejado de creer en la magia y la fantasía. Pero en casa hace años que no hay Navidad. Ya no hay árbol ni portal de Belén, ya no hay villancicos y panderetas. La ilusión se esfumó hace muchos años, junto con las pesadas cajas y nuestro árbol, con las figuras rotas de los pastorcillos.
Se esfumó porque tú eras la esencia, tú mantenías nuestras mentes en los recuerdos del pasado, reavivando la llama cuando parecía extinguirse. Te echo mucho de menos.
Feliz navidad.
Tu recuerdo vive en mi, no te olvidaré.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Knock down
En este ring de piel y huesos en el que (mal)vivo. Como una especie de árbitro de mi propia lucha interna.
Al lado derecho, los sentimientos (polarizaciones que hace nuestra mente de los hechos, y que dan forma a la felicidad; su origen es el resultado del movimiento de las cargas emocionales a las cuales nuestra mente se ve sometida por la variación del medio; la mente establece el objetivo y los hechos fomentan o contrarrestan su consecución y preservación; la variación del estado preferente que hace la mente del objetivo, induce en ella el sentimiento que la motiva a actuar; necesitan de una razón o cauce para ser satisfechos y hacernos sentir equilibrados).
Al lado izquierdo, la razón o la lógica racional (facultad en virtud de la cual el ser humano es capaz de identificar conceptos, cuestionarlos, hallar coherencia o contradicción entre ellos y así inducir o deducir otros distintos de los que ya conoce; así, la razón humana, más que descubrir certezas es una capacidad de establecer o descartar nuevos conceptos concluyentes o conclusiones, en función de su coherencia con respecto de otros conceptos de partida).
Un jab con mucha fuerza de la razón intenta distraer momentáneamente a los sentimientos, siempre tan obstinados; infructuosamente pues un directo de los sentimientos sorprende a su adversario. El combate no ha hecho más que empezar y la razón ya está tendida en la lona. Ésta se levanta enérgicamente, y ambos adoptan una posición defensiva. Cuidando minuciosamente cada pequeño movimiento. Un baile de figuras sincronizadas, uppercut, hook, swing, crochet...este lenguaje es completamente nuevo para mi. Y suena la campana, fin del primer round.
Ha comenzado una dura batalla, que cada cual implemente su táctica,y...que gane el más fuerte.
Al lado derecho, los sentimientos (polarizaciones que hace nuestra mente de los hechos, y que dan forma a la felicidad; su origen es el resultado del movimiento de las cargas emocionales a las cuales nuestra mente se ve sometida por la variación del medio; la mente establece el objetivo y los hechos fomentan o contrarrestan su consecución y preservación; la variación del estado preferente que hace la mente del objetivo, induce en ella el sentimiento que la motiva a actuar; necesitan de una razón o cauce para ser satisfechos y hacernos sentir equilibrados).
Al lado izquierdo, la razón o la lógica racional (facultad en virtud de la cual el ser humano es capaz de identificar conceptos, cuestionarlos, hallar coherencia o contradicción entre ellos y así inducir o deducir otros distintos de los que ya conoce; así, la razón humana, más que descubrir certezas es una capacidad de establecer o descartar nuevos conceptos concluyentes o conclusiones, en función de su coherencia con respecto de otros conceptos de partida).
Un jab con mucha fuerza de la razón intenta distraer momentáneamente a los sentimientos, siempre tan obstinados; infructuosamente pues un directo de los sentimientos sorprende a su adversario. El combate no ha hecho más que empezar y la razón ya está tendida en la lona. Ésta se levanta enérgicamente, y ambos adoptan una posición defensiva. Cuidando minuciosamente cada pequeño movimiento. Un baile de figuras sincronizadas, uppercut, hook, swing, crochet...este lenguaje es completamente nuevo para mi. Y suena la campana, fin del primer round.
Ha comenzado una dura batalla, que cada cual implemente su táctica,y...que gane el más fuerte.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
Me, myself and I
De aquí, de allí, de ninguna parte. Me siento una extraña en cada sitio, a cada momento. Como si otra persona hubiera entrado en mi cuerpo y se hubiera adueñado de mi, robándome todo aquello que me hacía ser yo. Vaciándome.
Sin ganas de nada.
Una y otra vez recorriendo caminos con pocas letras y demasiadas interrogaciones; premio de natalidad en mi cerebro. Levantada entre sueños. Sugestionando mis capacidades e incrementando mis limitaciones. Perdida. Desesperada.
Sin saber a dónde se dirige este tren. Buscando una parada que nunca llega, intentando hacer sonar la campana. Que llegue el revisor a pedir los billetes porque el mio no tenía un recorrido tan largo y quiero apearme en la próxima estación. Más rápido y con menos curvas por favor.
Sin ganas de nada.
Una y otra vez recorriendo caminos con pocas letras y demasiadas interrogaciones; premio de natalidad en mi cerebro. Levantada entre sueños. Sugestionando mis capacidades e incrementando mis limitaciones. Perdida. Desesperada.
Sin saber a dónde se dirige este tren. Buscando una parada que nunca llega, intentando hacer sonar la campana. Que llegue el revisor a pedir los billetes porque el mio no tenía un recorrido tan largo y quiero apearme en la próxima estación. Más rápido y con menos curvas por favor.
lunes, 1 de diciembre de 2008
domingo, 30 de noviembre de 2008
Tonight, good night
Sigue tocando en mi ventana esa dulce melodía mientras yo continúo "ll"urmiendo profundamente. Hasta mañana.
sábado, 29 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Sueños de una noche de verano
Ahora mismo me gustaría estar tirada en la arena, robándote la toalla y sintiéndo cómo las granitos de arena se colaban entre mi ropa e iba conquistando un trocito más de tu espacio, sólo para sentirme aún más cerca de ti.
Estar tumbada a tu lado, oído con oído, mirando las estrellas. Escuchando el sonido de las olas al romper en la orilla. Buscando, como siempre lo hacía, una estrella fugaz a la que pedirle que este momento no se acabara nunca; que lo que hay (había, habrá...) entre nosotros: tan maravilloso, perfecto, increíble, auténtico, único...sea eterno. Y entonces, cerrar los ojos, y en ese mágico momento, sentir el calor de tus labios en los mios y cómo tus manos me desabrochan del mundo.
Estar tumbada a tu lado, oído con oído, mirando las estrellas. Escuchando el sonido de las olas al romper en la orilla. Buscando, como siempre lo hacía, una estrella fugaz a la que pedirle que este momento no se acabara nunca; que lo que hay (había, habrá...) entre nosotros: tan maravilloso, perfecto, increíble, auténtico, único...sea eterno. Y entonces, cerrar los ojos, y en ese mágico momento, sentir el calor de tus labios en los mios y cómo tus manos me desabrochan del mundo.
Pasado y presente
A lo largo de nuestra vida conocemos a muchas personas, algunas simplemente pasan por ella, casi sin rozarla, otras logran alcanzar tu mano; pero sólo una, consigue llegar hasta tu corazón.
Te levantas de la cama un día y sientes que tu vida por fin tiene sentido; y que has dejado de hacerte la misma pregunta de cada mañana.
Tú eras el sentido de mis días. Tú eras la razón de mi sonrisa. Tú eras todos los sentimientos que nadie supo transmitirme ni despertar en mi. Tú eras cada uno de mis pasos pasados y de los que me quedaban por andar, porque en ese momento comprendí que todo lo que había vivido me había llevado directamente a ti, para amarte.
Tú, eres.
Y no hay palabras suficientes para explicarlo. Porque puedo haber escrito mil cuentos a lo largo de mi vida, puedo haber regalado te quieros a otras personas, puedo haber compartido buenos momentos...pero desde el primer instante en que te besé supe que quería estar contigo, que quería cuidarte y amarte por siempre; y las palabras, los gestos, las miradas...todo...lo pasado...se esfumó de mi memoria. Se fue haciendo cada vez más lejano. Como una persona que ve desde fuera una vida ajena.
Y poco a poco me fui llenando de ti: de tus besos, de tus abrazos, de tus caricias, de tus te quieros, de las razones queescribí para ti cuando cumplimos 8 meses, ¿recuerdas?...porque no había nada mejor en el mundo que un día contigo. Nunca había comprendido cómo dos personas podían estar juntas cada uno de los días de su vida. Y a mi, cada día me parecía poco contigo, siempre quería más; parar el tiempo y vivir contigo eternamente (en sábado).
Querer a alguien hasta que duela. Y duele. Mucho. Sientes cómo te mueres por dentro.
Pero haga lo que haga no he conseguido que vieras un poquito dentro de mi, para que te dieras cuenta de lo mucho que te amo, de que eres todo para mi. De que ya nada tiene sentido. De que intento arrastrar los pies por este mundo, pensando la manera de llegar nuevamente a ti. Sin conseguirlo. Capaz de amarte por siempre, incapaz de saber cómo demostrártelo.
Vivo en el el recuerdo de tenerte. Vaciándome poco a poco. Y haciéndome cada vez más pequeña. Consumiéndome. Aferrándome al mundo que inventamos juntos. Feliz en el pasado. Viviendo entre lágrimas el presente.
Y sonrío cuando pienso en ti, deseando transportarme nuevamente a la última noche que pasamos juntos (o a cualquiera, porque no hay nada desde entonces), sin querer olvidar cómo me hace sentir el calor de tu cuerpo desnudo contra el mio, sin querer perder el olor de tu piel, sosteniendo con fuerza tu cabeza contra mi pecho y acariciándote hasta que me duelan las manos, oyendo palabras dulces salir de tu boca, luchando contra los relojes para que no saliera el sol. Contando estrellas a través de la ventana trasera de tu coche. Llenándome de ti. De nosotros. Para poder soportar este invierno tan frío.
Tratando de averiguar en qué parte del camino dejamos de ser nosotros, para deshacer mis pasos y traerte de nuevo conmigo. Y que nada jamás vuelva a separarnos. Me pierdo sin tus pies andando a mi lado y tu mano sujetando con fuerza la mia.
Debí haberte dicho tantas cosas que pensé que ya sabías; debí haberte besado más intensamente para aún sentir tus labios junto a los mios; debí haberte abrazado tan fuerte que aún no pudiera respirar; debí haberte contado mil cosas que te ayudaran a comprender(me); debí haberte dicho cada segundo lo mucho que te amo (y aún así hubiera sido insuficiente)...
No debí haber confiado en que te transmitía lo que sentía con sólo mirarte.Me equivoqué. Una y otra vez. Y me gustaría que esto tuviera un manual de instrucciones para así saber cómo hacer las cosas bien. Pero no lo encontré en la caja. Y ahora me sobran piezas, o me faltan. Y mi cabeza se ha vuelto loca de tanto pensar(te).
Una antigua leyenda cuenta que al nacer nos parten por la mitad, y es nuestra misión en la vida encontrar a la otra parte. Yo te encontré.
Y el problema ahora es que mi pasado es mi presente, porque toda mi vida eres tú: ayer, hoy y siempre. Porque no recuerdo nada más que el último año contigo, porque no quiero vivir nada que no sea a tu lado, porque cuando me miro te veo, porque cuando no te veo me muero. Porque me paso los días metida en la cama tratando de controlar mis sueños para encontrarse cada noche en ellos y sonreír de nuevo juntos.
Me pierdo cada día, intentando encontrarte en alguno de estos caminos. Cuando consigo verte, corro y corro, lo más rápido que puedo hacia ti, con los brazos abiertos; pero es como si yo misma me pusiera piedras para caer en el camino, que me impiden alcanzar tu mano. Y me gustaría que tú también corrieras hacia mi, para que el camino fuera más corto, y entonces saltar encima tuyo y abrazarte mientras te lleno de besos y sonrisas; y nunca más dejarte ir. Y como dicen los cuentos: ser felices y comer perdices.
Te levantas de la cama un día y sientes que tu vida por fin tiene sentido; y que has dejado de hacerte la misma pregunta de cada mañana.
Tú eras el sentido de mis días. Tú eras la razón de mi sonrisa. Tú eras todos los sentimientos que nadie supo transmitirme ni despertar en mi. Tú eras cada uno de mis pasos pasados y de los que me quedaban por andar, porque en ese momento comprendí que todo lo que había vivido me había llevado directamente a ti, para amarte.
Tú, eres.
Y no hay palabras suficientes para explicarlo. Porque puedo haber escrito mil cuentos a lo largo de mi vida, puedo haber regalado te quieros a otras personas, puedo haber compartido buenos momentos...pero desde el primer instante en que te besé supe que quería estar contigo, que quería cuidarte y amarte por siempre; y las palabras, los gestos, las miradas...todo...lo pasado...se esfumó de mi memoria. Se fue haciendo cada vez más lejano. Como una persona que ve desde fuera una vida ajena.
Y poco a poco me fui llenando de ti: de tus besos, de tus abrazos, de tus caricias, de tus te quieros, de las razones queescribí para ti cuando cumplimos 8 meses, ¿recuerdas?...porque no había nada mejor en el mundo que un día contigo. Nunca había comprendido cómo dos personas podían estar juntas cada uno de los días de su vida. Y a mi, cada día me parecía poco contigo, siempre quería más; parar el tiempo y vivir contigo eternamente (en sábado).
Querer a alguien hasta que duela. Y duele. Mucho. Sientes cómo te mueres por dentro.
Pero haga lo que haga no he conseguido que vieras un poquito dentro de mi, para que te dieras cuenta de lo mucho que te amo, de que eres todo para mi. De que ya nada tiene sentido. De que intento arrastrar los pies por este mundo, pensando la manera de llegar nuevamente a ti. Sin conseguirlo. Capaz de amarte por siempre, incapaz de saber cómo demostrártelo.
Vivo en el el recuerdo de tenerte. Vaciándome poco a poco. Y haciéndome cada vez más pequeña. Consumiéndome. Aferrándome al mundo que inventamos juntos. Feliz en el pasado. Viviendo entre lágrimas el presente.
Y sonrío cuando pienso en ti, deseando transportarme nuevamente a la última noche que pasamos juntos (o a cualquiera, porque no hay nada desde entonces), sin querer olvidar cómo me hace sentir el calor de tu cuerpo desnudo contra el mio, sin querer perder el olor de tu piel, sosteniendo con fuerza tu cabeza contra mi pecho y acariciándote hasta que me duelan las manos, oyendo palabras dulces salir de tu boca, luchando contra los relojes para que no saliera el sol. Contando estrellas a través de la ventana trasera de tu coche. Llenándome de ti. De nosotros. Para poder soportar este invierno tan frío.
Tratando de averiguar en qué parte del camino dejamos de ser nosotros, para deshacer mis pasos y traerte de nuevo conmigo. Y que nada jamás vuelva a separarnos. Me pierdo sin tus pies andando a mi lado y tu mano sujetando con fuerza la mia.
Debí haberte dicho tantas cosas que pensé que ya sabías; debí haberte besado más intensamente para aún sentir tus labios junto a los mios; debí haberte abrazado tan fuerte que aún no pudiera respirar; debí haberte contado mil cosas que te ayudaran a comprender(me); debí haberte dicho cada segundo lo mucho que te amo (y aún así hubiera sido insuficiente)...
No debí haber confiado en que te transmitía lo que sentía con sólo mirarte.Me equivoqué. Una y otra vez. Y me gustaría que esto tuviera un manual de instrucciones para así saber cómo hacer las cosas bien. Pero no lo encontré en la caja. Y ahora me sobran piezas, o me faltan. Y mi cabeza se ha vuelto loca de tanto pensar(te).
Una antigua leyenda cuenta que al nacer nos parten por la mitad, y es nuestra misión en la vida encontrar a la otra parte. Yo te encontré.
Y el problema ahora es que mi pasado es mi presente, porque toda mi vida eres tú: ayer, hoy y siempre. Porque no recuerdo nada más que el último año contigo, porque no quiero vivir nada que no sea a tu lado, porque cuando me miro te veo, porque cuando no te veo me muero. Porque me paso los días metida en la cama tratando de controlar mis sueños para encontrarse cada noche en ellos y sonreír de nuevo juntos.
Me pierdo cada día, intentando encontrarte en alguno de estos caminos. Cuando consigo verte, corro y corro, lo más rápido que puedo hacia ti, con los brazos abiertos; pero es como si yo misma me pusiera piedras para caer en el camino, que me impiden alcanzar tu mano. Y me gustaría que tú también corrieras hacia mi, para que el camino fuera más corto, y entonces saltar encima tuyo y abrazarte mientras te lleno de besos y sonrisas; y nunca más dejarte ir. Y como dicen los cuentos: ser felices y comer perdices.
martes, 4 de noviembre de 2008
Deseos
Es desear acostarme y descubrir tu olor en la cama.
Es desear que a mi cama le salgan brazos y piernas que me abracen fuertemente y me hagan sentir tan segura como antes.
Es desear que mi almohada respire profundamente en mi oído, como tú hacías. Para así lograr dormir plácidamente con la música que sale dentro de ti. Sintiéndote a mi lado, cada noche.
Es desear encontrarte casualmente entre las sábanas y descubrir que nuestros cuerpos han vuelto a ser uno. Para no separarse jamás.
Es desear despertarme en medio de la noche y sonreír mientras te veo acostado a mi lado, y volverme a dormir con la esperanza de despertarme de nuevo, con los primeros rayos de luz, y volver a verte a mi lado, y entonces poner la cabeza sobre tu pecho y besarte, y quedarme nuevamente dormida junto a ti.
Es desear que sobren las mantas y tenga calor, porque tu cuerpo me abriga en la noche.
Es desear hacer el amor contigo en medio de la noche, entre sueños, y volver a caer rendida en la cama, para despertarme y volver a hacerlo de nuevo.
Es desear traerte el desayuno a la cama, y llenarte de chocolate y besarte hasta que no quede gota.
Es desear escribirte una carta y guardarla debajo de tu almohada las noches que no pueda dormir contigo, o las mañanas que tenga que levantarme antes que tú, para que nunca olvides que estoy contigo. Siempre.
Es desear levantarme contigo y ducharnos juntos, y que se nos haga tarde para ir a trabajar, pero aún así nos regalemos besos y abrazos, caricias por todo el cuerpo. Y tengamos que terminar de vestirnos de camino a la oficina. Con el pelo aún mojado y empezándo a rizarse, riéndonos durante el trayecto, recordando.
Es desear sorprenderte cualquier noche con una cena para dos. Con velas y vino. Y que la cena se enfríe porque no podemos dejar de amarnos.
Es desear sorprenderte disfrazada un día al llegar a casa.
Es desear que cocinemos juntos y nos llenemos la cara de comida pringosa. Y nos manchemos la ropa, y tengamos que quitárnosla.
Es desear ver una peli contigo en el cine y escribirte palabras con mis dedos. Diciéndote lo mucho que te amo.
Es desear tatuarte mil palabras con un boli en tu espalda, para que cuando llegues a casa puedas leerlas en el espejo antes de ducharte. Y no quieras borrarlas porque quieras llevarlas contigo.
Es desear que hagas dibujos en mi cuerpo con mis lunares. Y me hagas cosquillas mientras escribes.
Es desear conocer cada día un poco más de ti, sentirte más cerca y más mio. Eliminar las barreras.
Es desear hacer esa colección de pelis de la que hablamos, para acostarme contigo en el sofá del salón a ver la tv durante horas; sin mirar la pantalla, sino mirándote a ti.
Es desear que todas las personas con las que quieras estar sea yo. Y para ti, sea suficiente.
Es desear contarte todas las cosas que siempre he callado y que llevo dentro.
Es desear que te quedes dormido cada noche mientras acaricio tu pelo. Y dices cosas entre sueños, sin sentido, y yo río, feliz, sintiéndote tan pequeñito, tan mio.
Es desear conocer el mundo contigo, hacer nuestros mil lugares en el extranjero y volver a visitarlos cuando seamos mayores y revivir todos esos momentos. Y que sean mejores aún.
Es desear que no se acabe la lista de deseos que tengo para nosotros. Y que cada día podamos añadir uno nuevo. Cada uno. Un proyecto.
Es desear crecer juntos y hablarnos entre miradas. Y que sobren las palabras, pero no las caricias y los besos.
...
Es desear...¿lo imposible?
Es desear que a mi cama le salgan brazos y piernas que me abracen fuertemente y me hagan sentir tan segura como antes.
Es desear que mi almohada respire profundamente en mi oído, como tú hacías. Para así lograr dormir plácidamente con la música que sale dentro de ti. Sintiéndote a mi lado, cada noche.
Es desear encontrarte casualmente entre las sábanas y descubrir que nuestros cuerpos han vuelto a ser uno. Para no separarse jamás.
Es desear despertarme en medio de la noche y sonreír mientras te veo acostado a mi lado, y volverme a dormir con la esperanza de despertarme de nuevo, con los primeros rayos de luz, y volver a verte a mi lado, y entonces poner la cabeza sobre tu pecho y besarte, y quedarme nuevamente dormida junto a ti.
Es desear que sobren las mantas y tenga calor, porque tu cuerpo me abriga en la noche.
Es desear hacer el amor contigo en medio de la noche, entre sueños, y volver a caer rendida en la cama, para despertarme y volver a hacerlo de nuevo.
Es desear traerte el desayuno a la cama, y llenarte de chocolate y besarte hasta que no quede gota.
Es desear escribirte una carta y guardarla debajo de tu almohada las noches que no pueda dormir contigo, o las mañanas que tenga que levantarme antes que tú, para que nunca olvides que estoy contigo. Siempre.
Es desear levantarme contigo y ducharnos juntos, y que se nos haga tarde para ir a trabajar, pero aún así nos regalemos besos y abrazos, caricias por todo el cuerpo. Y tengamos que terminar de vestirnos de camino a la oficina. Con el pelo aún mojado y empezándo a rizarse, riéndonos durante el trayecto, recordando.
Es desear sorprenderte cualquier noche con una cena para dos. Con velas y vino. Y que la cena se enfríe porque no podemos dejar de amarnos.
Es desear sorprenderte disfrazada un día al llegar a casa.
Es desear que cocinemos juntos y nos llenemos la cara de comida pringosa. Y nos manchemos la ropa, y tengamos que quitárnosla.
Es desear ver una peli contigo en el cine y escribirte palabras con mis dedos. Diciéndote lo mucho que te amo.
Es desear tatuarte mil palabras con un boli en tu espalda, para que cuando llegues a casa puedas leerlas en el espejo antes de ducharte. Y no quieras borrarlas porque quieras llevarlas contigo.
Es desear que hagas dibujos en mi cuerpo con mis lunares. Y me hagas cosquillas mientras escribes.
Es desear conocer cada día un poco más de ti, sentirte más cerca y más mio. Eliminar las barreras.
Es desear hacer esa colección de pelis de la que hablamos, para acostarme contigo en el sofá del salón a ver la tv durante horas; sin mirar la pantalla, sino mirándote a ti.
Es desear que todas las personas con las que quieras estar sea yo. Y para ti, sea suficiente.
Es desear contarte todas las cosas que siempre he callado y que llevo dentro.
Es desear que te quedes dormido cada noche mientras acaricio tu pelo. Y dices cosas entre sueños, sin sentido, y yo río, feliz, sintiéndote tan pequeñito, tan mio.
Es desear conocer el mundo contigo, hacer nuestros mil lugares en el extranjero y volver a visitarlos cuando seamos mayores y revivir todos esos momentos. Y que sean mejores aún.
Es desear que no se acabe la lista de deseos que tengo para nosotros. Y que cada día podamos añadir uno nuevo. Cada uno. Un proyecto.
Es desear crecer juntos y hablarnos entre miradas. Y que sobren las palabras, pero no las caricias y los besos.
...
Es desear...¿lo imposible?
lunes, 3 de noviembre de 2008
Y tú, ¿qué disfraz llevas puesto hoy?
Anoche estuvimos hablando de los principios y valores. ¿De empezar e invertir?. En qué momento hemos perdido la confianza en las relaciones personales, ya no simplemente de pareja, sino de amistad, de familia, etc.
La sociedad está abocada al fracaso. Miramos con recelo cada gesto, cada detalle...precavidos de lo que viene detrás. Buscamos el porqué, o más bien, el para qué. Cuando ya no hay detalles desinteresados, sino que todo se convierte un medio para un fin. ¿Pero cuál? Pues ya no sabemos ni nuestras propias metas. Pisar o que te pisen. Parece que se ha convertido en la máxima diaria de la vida moderna.
Y yo me río, y esta vez, por no llorar.
Principios y valores invertidos; un nuevo darwinismo se ha intaurado en la mentalidad de las personas del siglo XXI; un siglo de evolución y progreso en teoría; pero en retroceso de las experiencias vitales más básicas. Recelo. Miedo y desconfianza. Buscamos la trampa en cada paso del camino; un camino que a mi cada día se me hace más oscuro y dañino. Supervivencia.
Nos cuesta cada día más confiar. Nos escondemos dentro de nosotros mismos. Intentamos desenmascaras las sonrisas y las palabras bonitas, incluso en ocasiones, cuando no deberíamos. Volviéndonos parte de este rol. Contaminándonos. Uniéndonos a esta masa que avanza sin cesar; olvidando lo que éramos, lo que somos y perdiendo de vista lo que siempre hemos querido ser.
Preferimos engañar a ser engañados; y nos metemos en este bucle sin fin, maestros del disfraz de los sentimientos. Y todo por si acaso, para que el otro "no te la haga".
Hoy en día, qué difícil es encontrar a una persona íntegra.
La sociedad está abocada al fracaso. Miramos con recelo cada gesto, cada detalle...precavidos de lo que viene detrás. Buscamos el porqué, o más bien, el para qué. Cuando ya no hay detalles desinteresados, sino que todo se convierte un medio para un fin. ¿Pero cuál? Pues ya no sabemos ni nuestras propias metas. Pisar o que te pisen. Parece que se ha convertido en la máxima diaria de la vida moderna.
Y yo me río, y esta vez, por no llorar.
Principios y valores invertidos; un nuevo darwinismo se ha intaurado en la mentalidad de las personas del siglo XXI; un siglo de evolución y progreso en teoría; pero en retroceso de las experiencias vitales más básicas. Recelo. Miedo y desconfianza. Buscamos la trampa en cada paso del camino; un camino que a mi cada día se me hace más oscuro y dañino. Supervivencia.
Nos cuesta cada día más confiar. Nos escondemos dentro de nosotros mismos. Intentamos desenmascaras las sonrisas y las palabras bonitas, incluso en ocasiones, cuando no deberíamos. Volviéndonos parte de este rol. Contaminándonos. Uniéndonos a esta masa que avanza sin cesar; olvidando lo que éramos, lo que somos y perdiendo de vista lo que siempre hemos querido ser.
Preferimos engañar a ser engañados; y nos metemos en este bucle sin fin, maestros del disfraz de los sentimientos. Y todo por si acaso, para que el otro "no te la haga".
Hoy en día, qué difícil es encontrar a una persona íntegra.
jueves, 30 de octubre de 2008
Un día más, un día menos...
Cuando todas las palabras que puedo escribir o hieren con su filo o se mojan en mis ojos.
lunes, 27 de octubre de 2008
Pau&Pau
Como en Melinda&Melinda, siempre puedes tomarte las cosas de dos formas totalmente diferentes; ante unos mismos acontecimientos, el resultado puede ser el opuesto. Uno llevarte al precipio, el otro conseguir salvarte.
Tú decides quién quieres ser, tú decides cómo quieres afrontar los baches que encuentras en tu camino.
Sólo tú tienes la posibilidad de dibujar sonrisas en tu cara y en la de los que te rodean. No plantes gotas saladas, si sabes que en tu jardín pueden crecer árboles de caras alegres.
Tú decides quién quieres ser, tú decides cómo quieres afrontar los baches que encuentras en tu camino.
Sólo tú tienes la posibilidad de dibujar sonrisas en tu cara y en la de los que te rodean. No plantes gotas saladas, si sabes que en tu jardín pueden crecer árboles de caras alegres.
domingo, 26 de octubre de 2008
Be positive
Ponte guapa por fuera, para que las demás personas no puedan ver las ruinas que hay dentro de ti. Ocúltalas, ponte maquillaje. Arréglate. Sal a la calle y diviértete. Corre, salta, grita y no te detengas un momento. Intenta ser tú y reír como antes. No dejes que lo noten. Que no miren tus ojos. Ponte las gafas de sol aunque esté nublado. Sal de tiendas y busca algo que quite el aliento. Mírate al espejo y pícate un ojo a ti misma. Te ves fabulosa. Rímel y gloss. Una gota de perfume. Estrena tus zapatos nuevos. Un poco de brillo en tus uñas. Córtate el pelo. Pide una copa. Régalate un cuento. Sube la música a todo volumen y baila delante del espejo. Date un capricho. Sal a la calle y pásalo bien. Ve tu película favorita. Enciende las velas de tu habitación. Una copa de vino, o dos o tres. Llueve y no lleves paraguas. Canta lo más alto que puedas. Ríe cuando quieras llorar. Deshazte de pensamientos insanos. Sé positiva. Lleva esa falda que te queda tan bien. Tacones bien altos aunque duelan los pies. Chocolate y helado no pueden faltar. Lleva ropa interior sexy. Mima tu cuerpo. Intenta ocupar tu tiempo. Sal de fiesta. Pierde el control. Baila encima de la barra del bar. Una botella de tequila, limón y sal. Sal a la calle aunque quieras llorar. Queda con tus amigas. Sueña. Vuela. No cambies. Oculta el dolor.
sábado, 25 de octubre de 2008
¿Quién...?
¿Quién me enseñó a soñar?
¿Quién me mostró ese mundo que ahora no puedo abandonar?
¿Quién me dijo que podría ser feliz hasta el delirio?
¿Quién me dibujó alas para volar?
¿Quién pintó mi mundo de colores y no dejó nada con que borrar?
¿Quién me descubrió la magia que había dentro de mi?
¿Quién inventó un lugar donde los problemas desaparecen?
¿Quién me animó a luchar por mis ilusiones con todas mis fuerzas?
¿Quién escribió en mi piel la pregunta que cada mañana al despertar me formulo incansablemente?
¿Quién me dio fuerzas para continuar cuando nada me hacía sonreír?
¿Quién me hizo creer que podía vivir en ese cuento toda mi vida?
¿Quién dibujó en mi cara la mayor de las sonrisas?
¿Quién cubrió mis ojos de lágrimas de felicidad?
¿Quién acarició mi piel hasta hacerla suya?
¿Quién abrazó mi alma y le dio el calor que tanto necesitaba?
¿Quién hiló cada pedacito de mi con una fibra invisible y me pegó a su cuerpo?
¿Quién me enseñó el poder del deseo y la fuerza del amor?
¿Quién me dormía cada noche entre sus brazos?
¿Quién me robaba el aliento cuando se marchaba de mi lado?
¿Quién fue capaz de mirarme a los ojos y ver dentro de mi?
...
¿Quién escribió este caprichoso destino?
¿Quién mueve las piezas de este cruel juego?
¿Quién me quita el calor que queda en mi cuerpo?
¿Quién me despierta en la noche y mata mis sueños?
¿Quién capturó mi sonrisa y la tiene presa?
¿Quién se llevó mis ganas y fuerzas?
¿Quién me robó el interés por lo nuevo?
¿Quién me cortó las alas que no encuentro en mi espalda?
¿Quién hizo todas las conversaciones vacías?
¿Quién...?
...
Yo
¿Quién me mostró ese mundo que ahora no puedo abandonar?
¿Quién me dijo que podría ser feliz hasta el delirio?
¿Quién me dibujó alas para volar?
¿Quién pintó mi mundo de colores y no dejó nada con que borrar?
¿Quién me descubrió la magia que había dentro de mi?
¿Quién inventó un lugar donde los problemas desaparecen?
¿Quién me animó a luchar por mis ilusiones con todas mis fuerzas?
¿Quién escribió en mi piel la pregunta que cada mañana al despertar me formulo incansablemente?
¿Quién me dio fuerzas para continuar cuando nada me hacía sonreír?
¿Quién me hizo creer que podía vivir en ese cuento toda mi vida?
¿Quién dibujó en mi cara la mayor de las sonrisas?
¿Quién cubrió mis ojos de lágrimas de felicidad?
¿Quién acarició mi piel hasta hacerla suya?
¿Quién abrazó mi alma y le dio el calor que tanto necesitaba?
¿Quién hiló cada pedacito de mi con una fibra invisible y me pegó a su cuerpo?
¿Quién me enseñó el poder del deseo y la fuerza del amor?
¿Quién me dormía cada noche entre sus brazos?
¿Quién me robaba el aliento cuando se marchaba de mi lado?
¿Quién fue capaz de mirarme a los ojos y ver dentro de mi?
...
¿Quién escribió este caprichoso destino?
¿Quién mueve las piezas de este cruel juego?
¿Quién me quita el calor que queda en mi cuerpo?
¿Quién me despierta en la noche y mata mis sueños?
¿Quién capturó mi sonrisa y la tiene presa?
¿Quién se llevó mis ganas y fuerzas?
¿Quién me robó el interés por lo nuevo?
¿Quién me cortó las alas que no encuentro en mi espalda?
¿Quién hizo todas las conversaciones vacías?
¿Quién...?
...
Yo
lunes, 20 de octubre de 2008
domingo, 19 de octubre de 2008
Sweet Childhood
El viernes pasado mientras estaba en clase, entre instrumentos de planeamiento mi mente voló muchos años atrás. No sé cómo, pero me transporté en el espacio-tiempo a un lugar y momento que tenía escondido en un rincón olvidado de mi memoria, del cual no me había acordado en...unos quince años, que se dice pronto.
Al ver reflejado en la pantalla el primer plano que he visto en el master y los colores del mismo, los diferentes sectores que aparecían reflejados, miré mis manos y mi cuerpo y noté cómo se iban haciendo pequeñitos y la silla en la que me encontraba se elevaba; ya no estaba sentanda en la mesa de la universidad, sino en la mesa de arquitectura de mi padre, en el estudio antiguo.
Lo recuerdo como si fuera hoy. Me alucinaba ir a ver a mi padre trabajar. Cuando iba me dejaba sentarme en aquella silla tan alta y en su mesa, sorprendida por lo grande que era, su inclinación y esa regla tan grande que se movía con unos pequeños hilos de arriba a abajo de la mesa.
Me encantaba ir allí porque había miles de lápices de colores y mi padre me daba planos para que los pintara.
Y, quince años después del momento descrito, empiezo a comprender porqué empleaba esos determinados colores en los planos y no otros.
Es sorprendente llevar toda la vida diciendo que jamás haría nada relacionado con la arquitectura, y acabar encontrándola en todos los ámbitos de mi vida.
Ya no uso colorines para pintar los planos, pero el viernes volví a sentirme como una niña que coloreaba planos sentada en las piernas de su padre, encantada, segura.
Al ver reflejado en la pantalla el primer plano que he visto en el master y los colores del mismo, los diferentes sectores que aparecían reflejados, miré mis manos y mi cuerpo y noté cómo se iban haciendo pequeñitos y la silla en la que me encontraba se elevaba; ya no estaba sentanda en la mesa de la universidad, sino en la mesa de arquitectura de mi padre, en el estudio antiguo.
Lo recuerdo como si fuera hoy. Me alucinaba ir a ver a mi padre trabajar. Cuando iba me dejaba sentarme en aquella silla tan alta y en su mesa, sorprendida por lo grande que era, su inclinación y esa regla tan grande que se movía con unos pequeños hilos de arriba a abajo de la mesa.
Me encantaba ir allí porque había miles de lápices de colores y mi padre me daba planos para que los pintara.
Y, quince años después del momento descrito, empiezo a comprender porqué empleaba esos determinados colores en los planos y no otros.
Es sorprendente llevar toda la vida diciendo que jamás haría nada relacionado con la arquitectura, y acabar encontrándola en todos los ámbitos de mi vida.
Ya no uso colorines para pintar los planos, pero el viernes volví a sentirme como una niña que coloreaba planos sentada en las piernas de su padre, encantada, segura.
sábado, 18 de octubre de 2008
miércoles, 15 de octubre de 2008
Autodestrucción
Cuando te sientes triste, en lugar de intentar sonreír, parece que nos hundimos más en el propio agujero que hemos ido creando, excavando hasta lo más profundo, hasta enterrarnos.
Música melancólica, fotos, e-mails, mensajes de texto...todo, cualquier cosa que nos haga sentir aún más miserables. Una y otra vez, lees aquello que tanto ansías descubrir; te quedas horas viendo momentos que quieres repetir; gastando paquetes de kleenex, subiendo aún más la música, por si acaso el vecino aún no se ha percatado de que hoy no tienes ganas de fiesta y no lo despiertas a las 2 de la madrugada entre risas y copas.
No, hoy te sientes mal, y aún peor que lo harás. Miras el teléfono cada dos minutos, como si con tu mente pudieras hacer que la llamada que esperas surgiera de la nada; no, ni el correo que abres intermitentemente, ni un mensaje parpadeando en color naranja en la barra de tu pantalla. Nada.
Y otra canción aún peor que la anterior. Y los kleenex se terminan. Te levantas de la cama en la que has pasado todo el día y vas al baño, no quieres mirarte en el espejo, hoy ni tu sombra luce bien; agua fresca para hidratar tu cara. El mismo pijama que llevabas ayer. No importa. Vuelves a la cama.
¿Helado? Demasiado tópico-típico. Ni siquiera tu helado preferido puede hacer que te levantes, sabes que está esperándote en el frigorífico, pero sigues entre sábanas. Te sientes segura. La persiana bajada, no sea que entre luz. Como los vampiros.
Te sabes de memoria los mensajes, pero aún así te empeñas en releerlos, con o sin lágrimas, pues sabes que antes o después vendrán.
El dolor nos hace sentir vivos, aunque en ese momento pensemos que nos morimos. Hoy se acaba el día, pero sabes que mañana también vendrá la melancolía a llamar a tu puerta.
Música melancólica, fotos, e-mails, mensajes de texto...todo, cualquier cosa que nos haga sentir aún más miserables. Una y otra vez, lees aquello que tanto ansías descubrir; te quedas horas viendo momentos que quieres repetir; gastando paquetes de kleenex, subiendo aún más la música, por si acaso el vecino aún no se ha percatado de que hoy no tienes ganas de fiesta y no lo despiertas a las 2 de la madrugada entre risas y copas.
No, hoy te sientes mal, y aún peor que lo harás. Miras el teléfono cada dos minutos, como si con tu mente pudieras hacer que la llamada que esperas surgiera de la nada; no, ni el correo que abres intermitentemente, ni un mensaje parpadeando en color naranja en la barra de tu pantalla. Nada.
Y otra canción aún peor que la anterior. Y los kleenex se terminan. Te levantas de la cama en la que has pasado todo el día y vas al baño, no quieres mirarte en el espejo, hoy ni tu sombra luce bien; agua fresca para hidratar tu cara. El mismo pijama que llevabas ayer. No importa. Vuelves a la cama.
¿Helado? Demasiado tópico-típico. Ni siquiera tu helado preferido puede hacer que te levantes, sabes que está esperándote en el frigorífico, pero sigues entre sábanas. Te sientes segura. La persiana bajada, no sea que entre luz. Como los vampiros.
Te sabes de memoria los mensajes, pero aún así te empeñas en releerlos, con o sin lágrimas, pues sabes que antes o después vendrán.
El dolor nos hace sentir vivos, aunque en ese momento pensemos que nos morimos. Hoy se acaba el día, pero sabes que mañana también vendrá la melancolía a llamar a tu puerta.
sábado, 11 de octubre de 2008
El peor sentimiento del mundo es sentirte totalmente sola, estar rodeada de mil personas y sentirte completamente vacía; ajena a cualquier conversación o actividad. Las palabras carecen del sentido que antes solías darle, los gestos son equívicos e irrelevantes, las risas te parecen sordas, como si alguien le hubiese bajado el volumen a la banda sonora de tu vida.
No hay nada que consiga llenar este espacio tan grande que hay en mi desde que no estás. Y sin quererlo estás en todos sitios aunque no estés. Y te veo en la parada del metro, corriendo a mi lado en el gimnasio, sentado junto a mi en la barra del bar, en clase sonriéndome cuando no mira el profesor; te veo en todas las palabras que callo, en todas las sonrisas que guardo, en todas las caricias que deseo darte, en las canciones que escucho y los libros que leo, en las personas que pasan, en lo que soy...te siento en mi, pero al mismo tiempo, muy lejos.
Y entonces llegan las lágrimas, y siento cómo descienden por mi cara, y se encuentran en la barbilla, una tras otra, cada noche, hasta que por fin consigo caer rendida, recordándote, recordándonos...
No hay nada que consiga llenar este espacio tan grande que hay en mi desde que no estás. Y sin quererlo estás en todos sitios aunque no estés. Y te veo en la parada del metro, corriendo a mi lado en el gimnasio, sentado junto a mi en la barra del bar, en clase sonriéndome cuando no mira el profesor; te veo en todas las palabras que callo, en todas las sonrisas que guardo, en todas las caricias que deseo darte, en las canciones que escucho y los libros que leo, en las personas que pasan, en lo que soy...te siento en mi, pero al mismo tiempo, muy lejos.
Y entonces llegan las lágrimas, y siento cómo descienden por mi cara, y se encuentran en la barbilla, una tras otra, cada noche, hasta que por fin consigo caer rendida, recordándote, recordándonos...
lunes, 6 de octubre de 2008
Algo que encontré
-No tengo miedo de perder, tengo miedo de perderte a ti.
-No tengo miedo de gritar, tengo miedo de no poder gritar contigo.
-No tengo miedo a volar, tengo miedo a caerme y que no me puedas salvar.
-
-No tengo miedo a mirar, tengo miedo de no poder mirar en el mismo instante que tú.
-No tengo miedo a callar, tengo miedo a quedarme sin voz y no poder decirte: te quiero.
-No tengo miedo de llorar, tengo miedo de que jamás puedas volver a verme haciéndolo...que jamás puedas limpiar mis lágrimas y calmar mi llanto.
-No tengo miedo a morir, tengo miedo de que quien muera seas tú.
-No tengo miedo a nada, pero tengo miedo a todo SIN TI.
-No tengo miedo de gritar, tengo miedo de no poder gritar contigo.
-No tengo miedo a volar, tengo miedo a caerme y que no me puedas salvar.
-
-No tengo miedo a mirar, tengo miedo de no poder mirar en el mismo instante que tú.
-No tengo miedo a callar, tengo miedo a quedarme sin voz y no poder decirte: te quiero.
-No tengo miedo de llorar, tengo miedo de que jamás puedas volver a verme haciéndolo...que jamás puedas limpiar mis lágrimas y calmar mi llanto.
-No tengo miedo a morir, tengo miedo de que quien muera seas tú.
-No tengo miedo a nada, pero tengo miedo a todo SIN TI.
domingo, 5 de octubre de 2008
Me faltas
Mi cuerpo está frío desde que no le das abrigo con tus abrazos.
Mi corazón está triste y se siente vacío desde que no podemos compartir miradas con palabras entre suspiros.
Mis manos lloran reclamando tu pelo, pidiéndome a gritos acariciarte hasta el alba.
Mi nariz busca sin pausa el olor de tu cuello.
Mis labios sangran recordando el sabor único de tus besos.
Mis orejas se han vuelto sordas a todas aquellas palabras que no saben dulces como de tu boca.
Mis ojos me duelen de tanto forzarlos para soñarte despierta.
Mi pecho palpita, añorando tus manos colándose por mi camisa.
Mis piernas buscan encontrarse a las tuyas entre las sábanas.
Mi espalda no entiende porqué esta noche no encuentra tu torso.
Mis brazos añoran abrazarte con fuerza, atraerte hacia mi e intentar convertirnos en uno.
Mi cuello me pide tu saliva y tus labios.
Mi vientre espera que apoyes tu cabeza y te quedes dormido.
Mi corazón está triste y se siente vacío desde que no podemos compartir miradas con palabras entre suspiros.
Mis manos lloran reclamando tu pelo, pidiéndome a gritos acariciarte hasta el alba.
Mi nariz busca sin pausa el olor de tu cuello.
Mis labios sangran recordando el sabor único de tus besos.
Mis orejas se han vuelto sordas a todas aquellas palabras que no saben dulces como de tu boca.
Mis ojos me duelen de tanto forzarlos para soñarte despierta.
Mi pecho palpita, añorando tus manos colándose por mi camisa.
Mis piernas buscan encontrarse a las tuyas entre las sábanas.
Mi espalda no entiende porqué esta noche no encuentra tu torso.
Mis brazos añoran abrazarte con fuerza, atraerte hacia mi e intentar convertirnos en uno.
Mi cuello me pide tu saliva y tus labios.
Mi vientre espera que apoyes tu cabeza y te quedes dormido.
miércoles, 1 de octubre de 2008
...
Llevo días intentando escribir, pero en vez de letras salen lágrimas; unas tras otra, como si alguien estuviera tecleándo mis ojos, escribiendo un texto que no para de crecer. Sin puntos y aparte.
Me siento delante del ordenador (pensaba que ahora sería más fácil pues vuelvo a tener uno propio), pero no. No. No puedo. Es como si todo lo que llevo dentro no quisiera salir. Tengo miedo. Mucho miedo.
Y ahora mismo, sólo querría hundirme en tus abrazos.
Me siento delante del ordenador (pensaba que ahora sería más fácil pues vuelvo a tener uno propio), pero no. No. No puedo. Es como si todo lo que llevo dentro no quisiera salir. Tengo miedo. Mucho miedo.
Y ahora mismo, sólo querría hundirme en tus abrazos.
viernes, 26 de septiembre de 2008
martes, 23 de septiembre de 2008
...Y no...
Corazón coraza. Mario Benedetti
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
sábado, 20 de septiembre de 2008
jueves, 18 de septiembre de 2008
¿Intentas cambiar el mundo o intentas que el mundo no te cambie a ti?
Si hay algo que me parece complicado, incluso más que intentar cambiar el mundo, es intentar que el mundo no te cambie a ti.
Cada día vivimos un millón de experiencias, desde las más básicas y esenciales a las más reconfortantes y superiores. Cada día elegimos nuestro camino, con cada decisión que tomamos basada en la tan recurrente teoría del libre albedrío. Somos seres libres, con capacidad de deliberación y actuación.
Estamos ante la realización de una acción por un agente no-condicionado íntegramente ligado por factores precedentes y subjetivos en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad.
Las personas somos libres de ir trazando nuestro propio destino. Elegimos, actuamos, interaccionamos con el mundo en el que vivimos. Pero muchas veces, la propia voluntad referida, es condicionada por factores externos; daños colaterales de la realización de la libertad ajena. Daños que hieren nuestra conciencia y que condicionan nuestro actuar futuro.
Teoría acción-reacción; como a un mono al que someten a diferentes estímulos: descarga eléctrica (error=castigo), plátano (acierto=premio). Huímos de aquellas experiencias que en el pasado nos resultaron perjucidiales, para acercarnos únicamente a las vivencias que nos dan felicidad.
El miedo a sufrir. Podemos ser personas completamente dichosas, desbordantes de alegría; pero si hay un sentimiento capaz de poder arruinarlo todo, es el miedo a ser feliz. El miedo a las consecuencias de nuestra felicidad. El caer al infierno después de haber experimentado el cielo.
Y entonces, recurrimos a consideraciones deterministas del concepto de la libertad: resultados inevitables de causas previas (todo lo que pasa tiene una razón de ser). Y nos conformamos con esta reducción absurda, en lugar de buscar las causas de "lo que pasa"; para que cuando vuelva a ocurrir sepamos superar el bache que impidió continuar nuestra felicidad.
Perjuicios que derivan en prejuicios. Condicionantes de nuestra futura experiencia. Determinantes de nuestro actuar.
El principio de las posibilidades alternativas es un requisito para la libertad; condición inherente a la vida humana. Si suprimimos las alternativas, nos convertimos en seres no libres, cuyo comportamiento está marcado a priori por una coerción que resulta irresistible.
Cada día vivimos un millón de experiencias, desde las más básicas y esenciales a las más reconfortantes y superiores. Cada día elegimos nuestro camino, con cada decisión que tomamos basada en la tan recurrente teoría del libre albedrío. Somos seres libres, con capacidad de deliberación y actuación.
Estamos ante la realización de una acción por un agente no-condicionado íntegramente ligado por factores precedentes y subjetivos en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad.
Las personas somos libres de ir trazando nuestro propio destino. Elegimos, actuamos, interaccionamos con el mundo en el que vivimos. Pero muchas veces, la propia voluntad referida, es condicionada por factores externos; daños colaterales de la realización de la libertad ajena. Daños que hieren nuestra conciencia y que condicionan nuestro actuar futuro.
Teoría acción-reacción; como a un mono al que someten a diferentes estímulos: descarga eléctrica (error=castigo), plátano (acierto=premio). Huímos de aquellas experiencias que en el pasado nos resultaron perjucidiales, para acercarnos únicamente a las vivencias que nos dan felicidad.
El miedo a sufrir. Podemos ser personas completamente dichosas, desbordantes de alegría; pero si hay un sentimiento capaz de poder arruinarlo todo, es el miedo a ser feliz. El miedo a las consecuencias de nuestra felicidad. El caer al infierno después de haber experimentado el cielo.
Y entonces, recurrimos a consideraciones deterministas del concepto de la libertad: resultados inevitables de causas previas (todo lo que pasa tiene una razón de ser). Y nos conformamos con esta reducción absurda, en lugar de buscar las causas de "lo que pasa"; para que cuando vuelva a ocurrir sepamos superar el bache que impidió continuar nuestra felicidad.
Perjuicios que derivan en prejuicios. Condicionantes de nuestra futura experiencia. Determinantes de nuestro actuar.
El principio de las posibilidades alternativas es un requisito para la libertad; condición inherente a la vida humana. Si suprimimos las alternativas, nos convertimos en seres no libres, cuyo comportamiento está marcado a priori por una coerción que resulta irresistible.
viernes, 12 de septiembre de 2008
La niña de Marte
Hace unos días vi una peli titulada "El niño de Marte" (se las recomiendo), y desde entonces me siento totalmente identificada con el niño: excéntrico, diferente, inadaptado, desubicado...
De pequeña no me encerraba en una caja de cartón para que no me diera la luz del sol (perjudicial para la piel marciana); ni me hacía falta ponerme crema protectora (daño producido por los rayos uv), gafas de sol y paraguas (la luz no es buena, como hemos dicho) para salir a la calle (aunque es cierto que tengo alguna que otra foto con paraguas dentro de casa).
Pero me siento extraterrestre viviendo en otro planeta: estudiando a los humanos, conviviendo con ellos y sorprendiéndome cada día más de sus costumbres. Adaptándome.
El cinturón de pesas (hecho con pilas) a veces debería usarlo (o, en su defecto, las pesas en los tobillos, que son más discretas) porque tiendo a volar demasiado a menudo y no he aprendido aún a aterrizar sin que duela.
Uso un lenguaje diferente y me cuesta entender a la mayoría de las personas con las que me relaciono porque veo las cosas desde otra perspectiva. No distingo bien la fantasía de la realidad. Me pierdo entre sentimientos y contradicciones. Observo, pero no comparto causalidades. Lógica-racional hasta que mi corazón ataca a mi cabeza...
Ser marciana en la Tierra no resulta fácil.
Vivo en el planeta rojo. Y nunca mejor dicho.
De pequeña no me encerraba en una caja de cartón para que no me diera la luz del sol (perjudicial para la piel marciana); ni me hacía falta ponerme crema protectora (daño producido por los rayos uv), gafas de sol y paraguas (la luz no es buena, como hemos dicho) para salir a la calle (aunque es cierto que tengo alguna que otra foto con paraguas dentro de casa).
Pero me siento extraterrestre viviendo en otro planeta: estudiando a los humanos, conviviendo con ellos y sorprendiéndome cada día más de sus costumbres. Adaptándome.
El cinturón de pesas (hecho con pilas) a veces debería usarlo (o, en su defecto, las pesas en los tobillos, que son más discretas) porque tiendo a volar demasiado a menudo y no he aprendido aún a aterrizar sin que duela.
Uso un lenguaje diferente y me cuesta entender a la mayoría de las personas con las que me relaciono porque veo las cosas desde otra perspectiva. No distingo bien la fantasía de la realidad. Me pierdo entre sentimientos y contradicciones. Observo, pero no comparto causalidades. Lógica-racional hasta que mi corazón ataca a mi cabeza...
Ser marciana en la Tierra no resulta fácil.
Vivo en el planeta rojo. Y nunca mejor dicho.
jueves, 11 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
sábado, 6 de septiembre de 2008
Forever Friends
Una promesa de una charla entre el humo de un café. Había pasado ya mucho tiempo desde que nos vimos por última vez. Y allí estaba yo, he de reconocer que algo nerviosa ante una cita que se había demorado unos seis años. Seis años, ¿cómo es posible?
Un vistazo a la pantalla del móvil para ver la hora, mientras buscaba con la mirada entre las personas que pasaban una cara familiar. Un abrazo tímido y una puerta que me llevaba al pasado, pero que al mismo tiempo tenía un largo pasillo que recorrer hasta el presente. Cambiamos el café por un refresco y empezamos a hablar.
Y todo a mi alrededor se transformó y estaba sentada en un pupitre y una silla verdes, con el ambiente cargado del polvo de la tiza de aquella clase en la que compartimos tantas confidencias. Historias, aventuras, sueños, realidades...hojas de cuadernos con relatos y dibujos. Un futuro por el que lucharíamos y al que hoy llamamos presente.
Amigos. Buenos amigos.
Una puerta que se abre, con la promesa de más cafés y con la esperanza de que no pasen nuevamente seis años.
Un vistazo a la pantalla del móvil para ver la hora, mientras buscaba con la mirada entre las personas que pasaban una cara familiar. Un abrazo tímido y una puerta que me llevaba al pasado, pero que al mismo tiempo tenía un largo pasillo que recorrer hasta el presente. Cambiamos el café por un refresco y empezamos a hablar.
Y todo a mi alrededor se transformó y estaba sentada en un pupitre y una silla verdes, con el ambiente cargado del polvo de la tiza de aquella clase en la que compartimos tantas confidencias. Historias, aventuras, sueños, realidades...hojas de cuadernos con relatos y dibujos. Un futuro por el que lucharíamos y al que hoy llamamos presente.
Amigos. Buenos amigos.
Una puerta que se abre, con la promesa de más cafés y con la esperanza de que no pasen nuevamente seis años.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Colores en el aire
Kilómetros en la cama. Vueltas y vueltas sin descanso. Contrarreloj. Las horas pasan y el sueño no llega. Otra noche más. El reloj da las 3, las 3.30, las 4...Es hora de levantarse, lavarse la cara con agua bien fría e ir a trabajar.
Cierro los ojos y es como si estuviera metida en ese cuadro de Monet, no recuerdo su nombre; está atardeciendo y se ve el mar. Pero mi cuadro; el de mi mente, es más oscuro. Veo las luces de las farolas reflejadas en la superficie del mar, pixeladas; las veo borrosas porque yo misma me siento difuminada en el Espacio-Tiempo de este lugar y momento. Y me encantaría esfumarme, que una mano invisible extendiera el carboncillo hasta que la pintura fuese haciéndose cada vez menos nítida y las formas apenas se apreciasen en el lienzo. Y luego, otra mano volviera a rehacer el dibujo; un fondo nuevo de vivos colores. Y también se vea el mar, azul turquesa. Y al fondo una barca, como las de los pescadores que salen a faenar bien temprano y llegan al pequeño puerto del pueblo cuando las ventanas empiezan a abrirse y la gente a desperezarse. Como cuando era muy niña. Y también, por qué no, una gaviota surcando el cielo, veloz en el horizonte. Y el Sol saliendo.
Y allí, en medio del paisaje, el pincel te dibuje a ti también, a mi lado. Y el cuadro ya esté completo. Por siempre. Juntos.
Soñando despierta.
Cierro los ojos y es como si estuviera metida en ese cuadro de Monet, no recuerdo su nombre; está atardeciendo y se ve el mar. Pero mi cuadro; el de mi mente, es más oscuro. Veo las luces de las farolas reflejadas en la superficie del mar, pixeladas; las veo borrosas porque yo misma me siento difuminada en el Espacio-Tiempo de este lugar y momento. Y me encantaría esfumarme, que una mano invisible extendiera el carboncillo hasta que la pintura fuese haciéndose cada vez menos nítida y las formas apenas se apreciasen en el lienzo. Y luego, otra mano volviera a rehacer el dibujo; un fondo nuevo de vivos colores. Y también se vea el mar, azul turquesa. Y al fondo una barca, como las de los pescadores que salen a faenar bien temprano y llegan al pequeño puerto del pueblo cuando las ventanas empiezan a abrirse y la gente a desperezarse. Como cuando era muy niña. Y también, por qué no, una gaviota surcando el cielo, veloz en el horizonte. Y el Sol saliendo.
Y allí, en medio del paisaje, el pincel te dibuje a ti también, a mi lado. Y el cuadro ya esté completo. Por siempre. Juntos.
Soñando despierta.
jueves, 4 de septiembre de 2008
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Tu recuerdo vive en mi, no te olvidaré
Cómo pasa el tiempo...Tres años.
No había querido ni siquiera recordar qué día fue el sábado pasado ni lo que significa para mi. Tres años y no me permití el "lujo" de pararme un sólo segundo a pensar en ti y caer nuevamente en la melancolía de recordarte. No dejé que mi mente regresase a un pasado más lejano que los últimos dos años. ¿Qué triste verdad? Estaba sentada en aquel banco de la iglesia, sin escuchar una sola palabra. No me encontraba allí, estaba a miles de kilómetros de distancia. Evasión.
Este año no hubo flores. No hubo recuerdos ni fotos. Tampoco pesadillas bañadas por ese odioso sudor frío.
Pero hoy, viendo una película en el cine tuve que detener unas lágrimas que saltaban rebeldes de mis ojos. No pude evitarlo. Me imagino momentos en los que sé que no podrás estar; momentos que me hubiera gustado compartir contigo. Como ese de la peli. Y siento una envidia terrible. Mil y una preguntas que hacer sin respuesta.
Te extraño.
No había querido ni siquiera recordar qué día fue el sábado pasado ni lo que significa para mi. Tres años y no me permití el "lujo" de pararme un sólo segundo a pensar en ti y caer nuevamente en la melancolía de recordarte. No dejé que mi mente regresase a un pasado más lejano que los últimos dos años. ¿Qué triste verdad? Estaba sentada en aquel banco de la iglesia, sin escuchar una sola palabra. No me encontraba allí, estaba a miles de kilómetros de distancia. Evasión.
Este año no hubo flores. No hubo recuerdos ni fotos. Tampoco pesadillas bañadas por ese odioso sudor frío.
Pero hoy, viendo una película en el cine tuve que detener unas lágrimas que saltaban rebeldes de mis ojos. No pude evitarlo. Me imagino momentos en los que sé que no podrás estar; momentos que me hubiera gustado compartir contigo. Como ese de la peli. Y siento una envidia terrible. Mil y una preguntas que hacer sin respuesta.
Te extraño.
martes, 2 de septiembre de 2008
Historia A. Parte I: Crash
Hacía ya varios años que se conocían, o al menos, esa era la sensación que ambos experimentaron durante las primeras horas de aquella conversación que se alargaría hasta el alba. Habían torpezado en la terraza de la discoteca de moda del verano, huyendo del ambiente cargado que se respiraba en el interior. Demasiada gente. Años atrás habrían amanecido dueños de la pista de baile, ahora estaban exhaustos después de un largo viernes de trabajo.
Ella había sacado un cigarillo de su minúsculo y carísimo bolso italiano, e intentaba en vano hallar el encendendor que pensaba se encontraba en su interior (¡mierda! Elena siempre me roba el mechero, pensó, sosteniendo inútilmente el pitillo entre sus labios); pero allí estaba él, alto, moreno, de ojos pardos y una sonrisa encantadora. Extendió rápidamente su mano y una llama apareció entre sus dedos como por arte de magia. Magia que no había hecho más que empezar aquella noche.
- ¡Gracias! ¡Me has salvado! Hola, me llamo Carlota.
Máximo, que así se llamaba él, se quedó aún un par de segundos anonadado ante su belleza antes de reaccionar...
- ¡Ay! Yo...Mi nombre...es Máximo...Max, un placer.
Y llegaron los dos primeros besos de la pareja, algo torpes y nerviosos.
La terraza estaba prácticamente vacía, a excepción de un par de personas que habían decidido continuar la fiesta afuera, en los incómodos asientos de mimbre que se distribuían por el diáfano espacio.
Comenzaron a hablar, al principio de cosas triviales: el trabajo, el verano...Rememoraron las locuras vividas durante los pasados años universitarios. Hablaron del ayer y del mañana. De los planes que tenían, de los sueños que les quedaban por cumplir... Se sorprendieron una y otra vez de las cosas que tenían en común.
Los primeros rayos de luz comenzaron a surgir entre las madrugadoras nubes. La música se apagó y los chicos se miraron a la cara sonrientes:
- ¿Hasta la próxima?
- Hasta la próxima
Las amigas de Carlota la esperaban hacía rato en la puerta de la discoteca.
- ¿Pero dónde coño te has metido en toda la noche putilla? Espero que por lo menos esté bueno, para habernos tenido aquí fuera esperándote desde hace media hora. ¿No escuchabas el teléfono?
Ella no respondió, estaba repasando mentalmente las últimas horas. Maravillosas. Dulces. Alucinantes.
A él lo esperaban sus amigos ya en el coche, se subió en el asiento del copiloto y justo cuando iban a marcharse se dió cuenta de que no le había pedido su número de teléfono. El tiempo había pasado tan rápido que se había olvidado de aquel pequeño pero tan decisivo detalle. Max se bajó corriendo del coche cuando empezaba a arrancar y se dirigió hacia el grupo de chicas.
Metió su mano en el bolsillo trasero de su vaquero y sacó una tarjeta de visita que extendió a Carlota.
- ¿Me llamarás?
- Lo pensaré, dijo ella, y le guiñó un ojo.
Ella había sacado un cigarillo de su minúsculo y carísimo bolso italiano, e intentaba en vano hallar el encendendor que pensaba se encontraba en su interior (¡mierda! Elena siempre me roba el mechero, pensó, sosteniendo inútilmente el pitillo entre sus labios); pero allí estaba él, alto, moreno, de ojos pardos y una sonrisa encantadora. Extendió rápidamente su mano y una llama apareció entre sus dedos como por arte de magia. Magia que no había hecho más que empezar aquella noche.
- ¡Gracias! ¡Me has salvado! Hola, me llamo Carlota.
Máximo, que así se llamaba él, se quedó aún un par de segundos anonadado ante su belleza antes de reaccionar...
- ¡Ay! Yo...Mi nombre...es Máximo...Max, un placer.
Y llegaron los dos primeros besos de la pareja, algo torpes y nerviosos.
La terraza estaba prácticamente vacía, a excepción de un par de personas que habían decidido continuar la fiesta afuera, en los incómodos asientos de mimbre que se distribuían por el diáfano espacio.
Comenzaron a hablar, al principio de cosas triviales: el trabajo, el verano...Rememoraron las locuras vividas durante los pasados años universitarios. Hablaron del ayer y del mañana. De los planes que tenían, de los sueños que les quedaban por cumplir... Se sorprendieron una y otra vez de las cosas que tenían en común.
Los primeros rayos de luz comenzaron a surgir entre las madrugadoras nubes. La música se apagó y los chicos se miraron a la cara sonrientes:
- ¿Hasta la próxima?
- Hasta la próxima
Las amigas de Carlota la esperaban hacía rato en la puerta de la discoteca.
- ¿Pero dónde coño te has metido en toda la noche putilla? Espero que por lo menos esté bueno, para habernos tenido aquí fuera esperándote desde hace media hora. ¿No escuchabas el teléfono?
Ella no respondió, estaba repasando mentalmente las últimas horas. Maravillosas. Dulces. Alucinantes.
A él lo esperaban sus amigos ya en el coche, se subió en el asiento del copiloto y justo cuando iban a marcharse se dió cuenta de que no le había pedido su número de teléfono. El tiempo había pasado tan rápido que se había olvidado de aquel pequeño pero tan decisivo detalle. Max se bajó corriendo del coche cuando empezaba a arrancar y se dirigió hacia el grupo de chicas.
Metió su mano en el bolsillo trasero de su vaquero y sacó una tarjeta de visita que extendió a Carlota.
- ¿Me llamarás?
- Lo pensaré, dijo ella, y le guiñó un ojo.
**Continuará...**
lunes, 1 de septiembre de 2008
Toco tu boca dibujando sonrisas
Rayuela. Capítulo VII Julio Cortázar
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
viernes, 29 de agosto de 2008
Muak
Hace aproximadamente un año leí un artículo en una revista, no recuerdo cuál y la verdad es que no es nada trascendente. El contenido del mismo lo tengo algo difuso. Se trataba de un estudio científico que explicaba cómo las mujeres con el primer beso que damos sabemos si realmente puede funcionar una relación.
Sólo eso, un beso. Un beso y te das cuenta de si la persona que está enfrente tuya y acaba de separar sus labios de los tuyos es la persona con la que compartirás mil y una anécdotas.
Curioso.
Y la verdad es que hace casi un año sólo necesité eso, un beso, para darme cuenta.
Un beso de los que te hacen volar. Un beso que te despega del suelo. Un beso que te suspende en el cielo mientras una música de fondo invade el espacio. Un beso dulce. Un beso suave. Un beso que encierra futuro. Pasión. Un beso que deseas no termine nunca. Un beso. El primero y el último. Único. Un beso eterno. Un beso que hace desaparecer el pasado, el presente y el futuro. Transformador. Un beso mágico. Un beso rodeado de fuegos artificiales. Un beso que te llena por dentro. Un beso de sonrisas. Complicidad. Un beso cálido. Un beso con miradas brillantes. Un beso invisible, porque hace desaparecer todo cuanto te rodea. Un beso creador de mundos, el que construimos en torno a éstos, nuestros besos. Un beso con la nariz roja y la cara pintada de blanco. Un beso, tras otro; un día, otro día; hoy, ayer, mañana y pasado también, porque sí, porque quiero, porque no puedo dejar de mimar esos labios. Un beso acompañado de abrazos. Un beso y una mano que se cuela por mi blusa. Un beso que desgaste. Alegría. Un beso que se escapa. Escalofríos. Un beso y tu mano en mi pelo. Qué bueno. Un beso guardado en mis labios, esperando ser liberado por ti. Un beso libre y travieso. Cosquillas. Un beso cargado de mariposas. Un beso antes de dormir, entre sueños y un beso al despertar con la mirada nublada y la cara repleta de amor. Ilusión. Un beso fugaz, como las estrellas, que deja sabor en la boca. Un beso con agua de mar y un granito de arena que el viento regala al azar. Un beso atrevido. Un beso con sabor a helado, frío pero a la par ardiente. Un beso cómico. Un beso en tu espalda. En la nariz. Un beso con lima y tequila. Un beso paraguas, bajo la lluvia. Un beso que pegue. Un beso de chocolate. Un beso con planes. Un beso en las escaleras mecánicas.
Más besos.
Quiero un beso.
Un beso de amor.
Sólo eso, un beso. Un beso y te das cuenta de si la persona que está enfrente tuya y acaba de separar sus labios de los tuyos es la persona con la que compartirás mil y una anécdotas.
Curioso.
Y la verdad es que hace casi un año sólo necesité eso, un beso, para darme cuenta.
Un beso de los que te hacen volar. Un beso que te despega del suelo. Un beso que te suspende en el cielo mientras una música de fondo invade el espacio. Un beso dulce. Un beso suave. Un beso que encierra futuro. Pasión. Un beso que deseas no termine nunca. Un beso. El primero y el último. Único. Un beso eterno. Un beso que hace desaparecer el pasado, el presente y el futuro. Transformador. Un beso mágico. Un beso rodeado de fuegos artificiales. Un beso que te llena por dentro. Un beso de sonrisas. Complicidad. Un beso cálido. Un beso con miradas brillantes. Un beso invisible, porque hace desaparecer todo cuanto te rodea. Un beso creador de mundos, el que construimos en torno a éstos, nuestros besos. Un beso con la nariz roja y la cara pintada de blanco. Un beso, tras otro; un día, otro día; hoy, ayer, mañana y pasado también, porque sí, porque quiero, porque no puedo dejar de mimar esos labios. Un beso acompañado de abrazos. Un beso y una mano que se cuela por mi blusa. Un beso que desgaste. Alegría. Un beso que se escapa. Escalofríos. Un beso y tu mano en mi pelo. Qué bueno. Un beso guardado en mis labios, esperando ser liberado por ti. Un beso libre y travieso. Cosquillas. Un beso cargado de mariposas. Un beso antes de dormir, entre sueños y un beso al despertar con la mirada nublada y la cara repleta de amor. Ilusión. Un beso fugaz, como las estrellas, que deja sabor en la boca. Un beso con agua de mar y un granito de arena que el viento regala al azar. Un beso atrevido. Un beso con sabor a helado, frío pero a la par ardiente. Un beso cómico. Un beso en tu espalda. En la nariz. Un beso con lima y tequila. Un beso paraguas, bajo la lluvia. Un beso que pegue. Un beso de chocolate. Un beso con planes. Un beso en las escaleras mecánicas.
Más besos.
Quiero un beso.
Un beso de amor.
...Un beso perfecto...
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