miércoles, 15 de octubre de 2008

Autodestrucción

Cuando te sientes triste, en lugar de intentar sonreír, parece que nos hundimos más en el propio agujero que hemos ido creando, excavando hasta lo más profundo, hasta enterrarnos.

Música melancólica, fotos, e-mails, mensajes de texto...todo, cualquier cosa que nos haga sentir aún más miserables. Una y otra vez, lees aquello que tanto ansías descubrir; te quedas horas viendo momentos que quieres repetir; gastando paquetes de kleenex, subiendo aún más la música, por si acaso el vecino aún no se ha percatado de que hoy no tienes ganas de fiesta y no lo despiertas a las 2 de la madrugada entre risas y copas.

No, hoy te sientes mal, y aún peor que lo harás. Miras el teléfono cada dos minutos, como si con tu mente pudieras hacer que la llamada que esperas surgiera de la nada; no, ni el correo que abres intermitentemente, ni un mensaje parpadeando en color naranja en la barra de tu pantalla. Nada.

Y otra canción aún peor que la anterior. Y los kleenex se terminan. Te levantas de la cama en la que has pasado todo el día y vas al baño, no quieres mirarte en el espejo, hoy ni tu sombra luce bien; agua fresca para hidratar tu cara. El mismo pijama que llevabas ayer. No importa. Vuelves a la cama.

¿Helado? Demasiado tópico-típico. Ni siquiera tu helado preferido puede hacer que te levantes, sabes que está esperándote en el frigorífico, pero sigues entre sábanas. Te sientes segura. La persiana bajada, no sea que entre luz. Como los vampiros.

Te sabes de memoria los mensajes, pero aún así te empeñas en releerlos, con o sin lágrimas, pues sabes que antes o después vendrán.

El dolor nos hace sentir vivos, aunque en ese momento pensemos que nos morimos. Hoy se acaba el día, pero sabes que mañana también vendrá la melancolía a llamar a tu puerta.

2 comentarios:

KoKy dijo...

Uolaa, olita!

Navin dijo...

Ey, hacía tiempo que no te escribia. Ya veo que seguimos iwal eh? Pos que sepas que hoy nos coge así a los dos. Triste porque parece que nada tiene sentido, porque la vida parece un chiste a veces, una broma pesada de la que no nos podemos levantar. Demonios personales que debemos de sacar fuerza para superar... pero ahora, sólo quiero esconderme y dormir...
Algún día superaremos nuestros miedos, nuestras penas.

Un besote desde la distancia.